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Puntos de vista miércoles, 01 de abril de 2020

FUNDACIÓN SALESIANA DON BOSCO

Sursum corda

  • Sursum corda
Luis Rosario

Esta es una expresión latina que se usaba cuando la misa era celebrada en la lengua que hablaban  los romanos. El latín  sigue siendo utilizado por  la Iglesia en sus documentos oficiales y en la misa, cuando participan personas de diferentes lenguas. 

¿Qué significa  la expresión SURSUM CORDA? Literalmente  quiere decir: ARRIBA LOS CORAZONES. Se trata de una invitación que, durante la misa, hace el sacerdote a los fieles que participan en la Eucaristía. En nuestra lengua española, en lugar de decir: Arriba los corazones, el sacerdote dice: Levantemos el corazón. Y la asamblea responde: Lo tenemos levantado hacia el Señor. 

Hoy, más que nunca, necesitamos que nos inviten a levantar el corazón. Y nosotros, en actitud de fe, responder: lo tenemos levantado hacia el Señor. El mundo necesita hacer un camino de regreso al encuentro con el Señor; como hizo el hijo pródigo. Nos habíamos ido por caminos equivocados y nos hemos olvidado de que estamos vivos de chepa, de “chepita”: ricos, pobres, políticos, famosos, sin ninguna excepción. 

Hay muchos virus mortíferos con los que tenemos que acabar: las armas, para cuya construcción hemos gastado sumas astronómicas, el sexo hecho comercio inhumano que destruye la familia, el negocio del aborto, la corrupción. 

Algo tiene que cambiar en el mundo. Para que esto suceda, mucho tiene que enderezarse en nuestras propias personas; sólo levantando el corazón hacia el Señor se podrá producir este cambio. Es tiempo de hacer un toque de queda penitencial y que el vernos recluidos, como presos, en nuestras propias viviendas, nos lleve a pedir perdón  al Señor, porque nos hemos alejado de Él, de pensamiento,  palabras y obras. Hemos querido omitir, echar de lado, su presencia misericordiosa en nuestra vida personal y social. 

Cuaresma y Semana Santa, por su misma naturaleza, es una temporada de conversión y toque de queda penitencial, aunque la hayamos convertido en un relajo, sellándola con el lodo contaminante del desorden colectivo, hasta el punto de burlarnos y querer extirpar de la sociedad el mínimo llamado a levantar el corazón a Quien tiene la primera y la última palabra en esta experiencia sin igual que llamamos vida. 

Sursum corda, levantemos el corazón: lo tenemos levantado hacia el Señor.