ORLANDO DICE

Entre chismes, las afrentas

Orlando Gil

El chisme es la ausencia de Hipólito Mejía, Carolina su hija y David Collado en la marcha y concentración del pasado domingo. Más Carolina Mejía que cualquier otro, pues  Johnny Ventura, que aspira a la alcaldía del Distrito Nacional, la emplaza pensando que -- él sí y ella no -- le favorece.

La razón, que no sé si darán, no es tan complicada, fácil de explicar. Mejía padre habría estado de acuerdo con la movilización, aunque se ausentó de la ciudad desde el sábado.

Mejía hija no comulga con la coincidencia estratégica o acuerdo a distancia entre el PRM y La Fuerza del Pueblo, y sería fiel a su posición. El riesgo político – se supone – fue previsto.

Lo de Collado tal vez no fuera por Leonel Fernández, pero sí por Luis Abinader. Aunque se habla de una potencial vicepresidencia, compañeros de boleta, nunca se les ve juntos y compartiendo, como sería lo justo siendo como son líderes  de Moderno.

Los egos de los políticos se fueron al campo un día…

Ahora bien, lo que debiera intrigar de la actividad, no sería tanto las ausencias como las distancias. El hecho de que Fernández, Abinader y Quique Antún ni siquiera se saludaran de lejos.

¡Qué extraños compañeros de cama!

¿Cuál fue el mensaje que quisieron mandar a la población, en particular al electorado, que sabe que Abinader es el candidato del PRM y Fernández del Reformista?

Tuvo que haber ganancia política, y no puede decirse que para la oposición, pues la oposición es mucha gente, y el votante tendrá que discernir en mayo entre Abinader y Fernández.

El chisme resbala, se cae y se golpea en varias partes del cuerpo, pues tampoco Fernández caminó con Antún y los reformistas, a pesar de ser su candidato, y tampoco exhibió sus colores.

Incluso, mientras Fernández anduvo montado en el carro del triunfo, Antún anduvo a pie, como vil peatón, padeciendo, aunque no lo admita, la afrenta del líder de La Fuerza del Pueblo.

Verde que te quiero verde, como los versos de Lorca.