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Puntos de vista miércoles, 19 de febrero de 2020

PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Dividendos digitales

  • Dividendos digitales
Félix Bautista

La revolución científico tecnológica ha generado grandes beneficios a la humanidad, al tiempo que plantea muchos retos y desafíos. Hoy contamos con mayores facilidades para comunicarnos e informarnos; mayores oportunidades de acceso a bienes y servicios digitales y a múltiples alternativas para el entretenimiento; en fin, la tecnología ha facilitado una amplia conexión social mundial, que ha transformado la vida, la salud y la riqueza, pero también se han profundizado las desigualdades en un segmento importante de la población mundial que no ha tenido acceso a los bienes tecnológicos.

Un informe del Banco Mundial (BM), titulado “Dividendos digitales”, en el que se analiza “el impacto de internet, la telefonía móvil, y las tecnologías conexas en el desarrollo económico”, describe con claridad y precisión los posibles beneficios que ha logrado la humanidad, y al mismo tiempo sugiere políticas públicas para ampliar la conectividad global.

Las tecnologías contribuyen a incrementar la productividad de las empresas, amplían las oportunidades de empleos a los ciudadanos y mejoran sustancialmente los servicios públicos. Por supuesto, lograr que los “dividendos digitales”, lleguen al universo de la población mundial, representa un gran reto y un desafío.

Y es que cerca de 4 mil millones de personas no tienen acceso a la conexión de internet; aproximadamente 2 mil millones no tiene teléfono móvil; y 500 millones viven en zonas donde no llega la señal de telefonía. Esto significa que el 55% de la población mundial no está conectado a internet, el 27% no tiene teléfonos celulares, y el 7% no tiene cobertura. Todo esto, por supuesto, profundiza las desigualdades sociales.

Es cierto que la tecnología se ha ido expandiendo, pero no así los “dividendos digitales”. Para el BM, hay dos razones: “Primero, casi el 60 % de la población mundial aún no tiene conexión a Internet y no puede participar de manera significativa en la economía digital. Segundo, algunos de los beneficios que podrían obtenerse de las tecnologías digitales se ven contrarrestados por nuevos riesgos”.

Una muestra de cómo los “dividendos digitales” pueden beneficiar a los que viven en pobreza extrema, lo representa la India, que ha desarrollado un sistema digital de identificación única, a través de la huella dactilar y el iris, denominado Aadhaar, que ha ayudado al gobierno en los programas de incursión social de grupos vulnerables de la población hindú.

Aadhaar le ha permitido al gobierno realizar transferencias electrónicas de efectivo a millones de hindúes, organizados en 29 programas sociales: becas, pensiones por discapacidad y subsidios del combustible, son transferidos directamente a las cuentas de banco de los beneficiarios. De esta manera, el dinero llega al destinatario deseado.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de lograr que más personas de bajos ingresos se inserten en la economía digital, a través de esta herramienta de desarrollo y del conocimiento. Para lograrlo, deben hacer inversiones en infraestructura tecnológica que permita aumentar la velocidad del internet. El BM, en el estudio de referencia, detalla que “cerca de 6 mil millones de personas no tienen internet de alta velocidad, lo que dificulta su acceso a la economía digital, y recomienda que los países inviertan en infraestructura, reformen el mercado de las telecomunicaciones, promuevan asociaciones público-privadas y establezcan regulaciones eficaces y efectivas”. Sin dudas, las tecnologías digitales han impulsado el crecimiento, han mejorado la prestación de servicios y han ampliado las oportunidades, pero lo han hecho en un entorno desigual. Para alcanzar la igualdad, es necesario eliminar la brecha digital, en lo relativo al acceso a internet, mejorar el clima de negocios, invertir en salud, educación y preparar a la población para los empleos del futuro.