Un nuevo reto - 20 años después

RAMON LOZADA PEÑA

Julio del 2000 publicamos un artículo en este periódico, donde reconocíamos los éxitos del primer gobierno del PLD que estaba terminando, principalmente en la eficientización de los servicios públicos y la estabilidad macroeconómica, pero resaltábamos lo poco realizado en materia de moralidad, ya que mantuvieron las más odiosas prácticas del pasado en el ejercicio del poder, cosa que nadie esperaba. En ese momento expresábamos grandes esperanzas de que el nuevo gobierno, encabezado por Ing. Hipólito Mejía, mantuviera las conquistas alcanzadas, pero reconduciendo el país por mejores caminos en lo ético y moral.  Parecería que nuestras decepciones y esperanzas eran utópicas, ya que 20 años después nos mantenemos con el mismo estilo de gobernar.

Hay que reconocer que seguimos avanzando en materia económica y organizacional, con el mayor crecimiento de la región, estabilidad cambiaria, grandes inversiones turísticas, el metro de SD, el  911, La Barquita, 5% para la educación, etc., pero sigue siendo preocupante que al tiempo de avanzar en todo esto,  retrocedamos más aceleradamente en lo ético y moral. Parecería que los dominicanos solo podemos avanzar sustentados en la corrupción y el tráfico de influencias, por lo que nos preguntamos:

¿Es utópico lograr eficiencia sin altísimos niveles de corrupción y tráfico de influencias?, ¿Es utópico que las instituciones del Estado funcionen respetando sus propias leyes?, ¿Es utópico que funcionen los organismos de supervisión y de la justicia, con verdaderas consecuencias?

Todos (no solo los políticos) hemos sido cómplices en la creación de este modelo que ya se ha convertido en una cultura de vida, que de no revertirse pronto dará al traste con todas las conquistas alcanzadas. Muchos países han logrado buen desarrollo con alto nivel de civilidad y respeto a sus instituciones, en cambio otros muy ricos, como Venezuela, están en espantosa miseria.

Después de concluidas las próximas elecciones, y sin importar los favorecidos, tendremos magnifica coyuntura para que nuestros líderes busquen una gran concertación nacional, donde sentemos bases firmes para el cambio radical de este modelo. Aprovechemos esta oportunidad coyuntural, para asegurar el futuro del país.