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Puntos de vista viernes, 14 de febrero de 2020

Medina, Caldera y Guaidó

Julio Portillo

La presencia del Presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó, en los Estados Unidos entra en la historia de los dos países. Solo tres presidentes venezolanos han tenido ese honor de recibirlos en pleno  el Congreso de los Estados Unidos: Isaías Medina Angarita, Rafael Caldera y Juan Guaidó.

En enero de l944, el Presidente Isaías Medina Angarita, después de una exitosa gira por los países bolivarianos, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá, el Jefe del Estado venezolano visitó los Estados Unidos. Durmió en la Casa Blanca, lo acompañaron en la visita oficial, tres grandes figuras de la Venezuela de ese tiempo, Andrés Eloy Blanco, Arturo Uslar Pietri y Eugenio Mendoza.

La visita de Medina no se concretó solamente a Washington, estuvo en Filadelfia, Nueva York, Nueva Orleans y Miami. En el Congreso de los Estados Unidos, Medina pronunció un gran discurso, ovacionado varias veces. Entre otras cosas, pidió a los Estados Unidos medios para que Venezuela pudiera defenderse por sí misma. Habló de los precios del petróleo fijados por Venezuela. Pidió la defensa del hemisferio de las dictaduras y los regímenes autoritarios.

Concretamente en materia de hidrocarburos dijo: “Nuestro petróleo, afortunadamente abundante, ha ido y seguirá yendo hasta los campos de batalla del lado de las democracias, la libertad, la seguridad futura y la supervivencia de la vida libre”. En Nueva York se reunió con los empresarios norteamericanos y los invitó a invertir en Venezuela con seguridad jurídica, ajustándose a las leyes venezolanas. No hostilizaba al llamado imperio. Eso hizo que Nelson Rockefeller, Coordinador de Asuntos Latinoamericanos visitara Caracas y se interesara grandemente en el desarrollo de Venezuela. La Fundación Rockefeller ha hecho aportes importantes a nuestro país en materia de educación. En plena segunda guerra mundial, la alianza Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Holanda y Venezuela prestaron protección a Curazao, Aruba y Bonaire. Los detalles de esta historia los hemos extraído de la biógrafa de Medina, la historiadora zuliana Nora Bustamante Luciani.

En 1970, el Presidente Rafael Caldera, también fue recibido por ambas Cámaras del Congreso de los Estados Unidos. Planteó el tema de las restricciones petroleras al más alto nivel, una amistad entre ambos Estados basada en la justicia social internacional y en la revisión de errores en la política hemisférica. Decretó la nacionalización del gas con el apoyo de todos los sectores de la vida política venezolana. En el Congreso estadounidense habló en inglés y llegó a decir “Es difícil pensar que el pueblo que llegó a la Luna no sea capaz de dar una contribución decisiva al desarrollo de otros pueblos. Yo estoy orgulloso de ser latinoamericano, pero en este lugar tan representativo del pueblo norteamericano puedo afirmar que es hora todavía de encontrar el sólido terreno para levantar sobre bases auténticas el entendimiento que deseamos”.

En los actuales días hemos visto gracias las redes sociales, a las televisoras del mundo, porque las venezolanas están secuestradas por la dictadura, la ovación que demócratas y republicanos, tributaron al Presidente Juan Guaidó en el Congreso de los Estados Unidos, presentado a ellos por el propio Presidente Donald Trump.

Por mucho que el autoritarismo del régimen de Nicolás Maduro, quiera hacer para ocultarle al pueblo venezolano este hecho histórico,  no podrá esconder la significación para el futuro inmediato, la trascendental visita de Guaidó a los Estados Unidos. Porque  quiérase o no,  es la mayor potencia mundial, el principal comprador de nuestro petróleo,  dependiente de la industria de ese país y donde habitan una gran cantidad de venezolanos exiliados, emigrados, trabajando o estudiando en el país del norte.

En la Historia Diplomática de Venezuela, es cierto que se registran desencuentros con los Estados Unidos, a propósito del despojo de la Isla de Aves, la posición norteamericana en el Tribunal de Paris de 1889 que pretendía despojarnos de la reclamación del Esequibo, el derrocamiento del gobierno de Rómulo Gallegos, el incidente Nixon en las calles de Caracas, las posiciones del Presidente Caldera ante la denuncia del tratado comercial y ante la hegemonía asignada por Estados Unidos al Brasil en sur américa.

Pero las relaciones de Venezuela y Estados Unidos tienen ya doscientos nueve años. La influencia de la independencia de los Estados Unidos en la emancipación nuestra de España es innegable. Estados Unidos y el Vaticano fueron los primeros Estados en reconocer la independencia venezolana.

El Presidente Kennedy en Washington en 1963, le dijo al Presidente Betancourt “Queremos que los Estados Unidos se identifiquen con líderes como Usted, no solo en Venezuela, Costa Rica o Colombia, sino en todo el hemisferio”.

No es el momento de refrescar viejas heridas, sino de aceptar la mano tendida que el gobierno de los Estados Unidos, por intermedio del Presidente Juan Guaidó, ofrece al pueblo venezolano para que recupere su democracia, su economía y su libertad.  


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