Listin Diario Logo
19 de febrero 2020, actualizado a las 10:16 PM
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
Puntos de vista martes, 28 de enero de 2020

PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

Padre Nuestro que estás en los cielos

  • Padre Nuestro que estás en los cielos
Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.
mmaza@pucmm.edu.do

Cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar tal y como Juan, el Bautista había hecho con sus seguidores, pedían algo muy especial. Sabían que el Galileo no era cualquier predicadorcito ambulante, y ahora demandaban que les iniciase en un aspecto central de su vida. Cualquiera que conversara con Jesús despacio, descubría una relación única con Dios.

   Jesús les respondió recitándole esa oración que los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) recogen en versiones bastante similares. Esa estrella polar de todas las oraciones, presenta las convicciones y actitudes básicas para orar como quiere Dios, aunque el Señor ama a todo el que ora como puede.  

   Dirigirse a Dios como “padre” supone reconocer su presencia inmediata en cada momento. “Padre” no determina la masculinidad de Dios, sino que es empleado para evocar un amor primero, gratuito, leal y definitivo. Desde siempre Dios es padre. Jesús lo reconoce como alguien que ya nos ama antes de que oremos y le reconozcamos. Lo propio de Dios considerado como padre es ser primero. Quien ora toma en cuenta a Dios, pero Jesús instruye a sus discípulos para que siempre empiecen su oración considerando a Dios como padre, fuente de amor gratuito, que los toma muy en serio. Quien se dirige a Dios como padre está reconociendo una relación que no comenzó y que no se reduce a los momentos de oración.

   Sabiendo que Dios es padre, el discípulo o discípula ahora reconoce que es “nuestro”. Orando al Padre nuestro corazón se ensancha. La oración verdadera no tiene alambradas para los demás.

   “Que estás en los cielos”. Al evocar “los cielos”, luego de reconocer la inmediatez de Dios como “padre” y la apertura hacia los demás con el “nuestro”, Jesús afirma que Dios no se reduce a lo que yo entiendo. Dios me supera para mi bien, como los cielos superan la tierra. Dios es “Padre nuestro” no lo podemos manipular ni disponer de Él, como esas marchantas que jalan con una mano un pollo cacareando de una jaula para venderlo. Ese amor por todos que su paternidad revela, me trasciende infinitamente. Orando así, experimentamos el aliento del Padre cercano, y ahora deseamos acercarnos al Padre.  Ora bien quien empieza a descubrirse orado por el Señor.

El autor es Profesor Asociado de la PUCMM, mmaza@pucmm.edu.do


Más en Puntos de vista