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Puntos de vista sábado, 25 de enero de 2020

FE Y ACONTECER

“Vengan y síganme, y les haré pescadores de hombres”

  • “Vengan y síganme, y les haré pescadores de hombres”
Cardenal Nicolás De Jesús López Rodríguez

III Domingo del Tiempo Ordinario

a) Del libro de Isaías 8, 23b-9, 3.

Se describe la futura felicidad, se contempla la alegría salvífica comenzando por la tierra de Zabulón y Neftalí, la Galilea de los gentiles. Cuando vemos a Jesús a orillas del lago de Genesaret y a los sacerdotes judíos despreciando a los discípulos de Jesús por ser galileos, el pensamiento vuelve a este pasaje de Isaías.  Isaías El profeta multiplica las imágenes con el recuerdo de los que vuelven gozosos de recoger sus gavillas, de repartir el botín de la batalla. Conviene recordar que la paz fue siempre la mayor ilusión del pueblo judío envuelto con frecuencia en guerras, hasta el extremo de convertirse en la nota más característica de los tiempos mesiánicos.

b) De la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1, 10-13.17.

En estos versículos, San Pablo insiste en la importancia de la unidad que debe prevalecer entre los seguidores de Cristo, evitando siempre toda clase de divisiones y de rivalidades. Exhorta a la unidad en el nombre de “nuestro Señor Jesucristo”, de una manera enérgica, pues implícitamente, nos deja claro que en esa comunidad había discriminación entre ellos. Había de todo en aquella comunidad cristiana tan compleja, conflictiva, cosmopolita y pluralista, reflejo, se podría decir, de muchas de nuestras comunidades, donde es posible que muchos se identifiquen con algún miembro de la Iglesia (Obispo, Presbítero, Diacono, Catequista, etc.). Por eso el llamado del Apóstol a la unidad, a la concordia, a la participación, a la solidaridad, a ponerse de acuerdo y no andar divididos.

c) Del Evangelio de San Mateo 4,12-23.

Este evangelio contiene una síntesis de la predicación y actividad apostólica de Jesús, así como un relato vocacional. San Mateo resume el anuncio de Cristo bajo el lema: conviértanse porque está cerca el Reino de los cielos, recordando así también el mensaje de Juan el Bautista. El relato concluye añadiendo al anuncio del Reino, los signos de este: “Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo” (v. 23).

En este pasaje también se incorpora una larga cita de la primera lectura referente a Galilea, San Mateo trata de mostrar a Jesús como el Mesías en quien se realizan las profecías del Antiguo Testamento. Después de bautizado en el Jordán y superadas las tentaciones del desierto, Jesús vuelve a Galilea, donde comienza su anuncio de la Buena Nueva. Es el cumplimiento de la profecía de Isaías sobre la restauración de las regiones norteñas saqueadas por los asirios. “El Pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande”.

En San Mateo hay también una intención universalista, comienza presentando a Jesús en actividades apostólicas y liberadoras precisamente en tierra de “paganos”, aunque poblada en su mayoría por judíos, a quienes Jesucristo se dedicó casi exclusivamente.  “Conviértanse porque está cerca el Reino de Dios”.

Jesús llama los hermanos Pedro y Andrés, Santiago y Juan, pescadores en Tiberíades que viven en Cafarnaúm, ciudad escogida por el Señor como centro de sus actividades en Galilea. Él les dice: “Vengan, síganme y los haré pescadores de hombres. Ellos dejaron inmediatamente las redes y le siguieron”. Impresiona tanto la personalidad irresistible de Jesús como sorprende la respuesta instantánea de los llamados, que recuerda la vocación de los antiguos profetas: “Aquí estoy, habla, Señor, que tu siervo escucha”. Esta llamada a los primeros Apóstoles, célula germinal de la Iglesia, es un toque de atención para nosotros “cristianos viejos”. No podemos olvidar que, en la vida de cada uno, como en la escena del evangelio de este domingo, hay una llamada personal de Dios por nuestro propio nombre en Cristo Jesús.

Fuente: Luis Alonso Schˆkel: La Biblia de Nuestro Pueblo.
B. Caballero: En las Fuentes de la Palabra.