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Puntos de vista viernes, 17 de enero de 2020

ORLANDO DICE...

Encuesta: ¿Presunción o realidad?

  • Encuesta: ¿Presunción o realidad?
Orlando Gil

Ahora que las encuestas vuelven al escenario, se comprueba que la situación política y electoral del país sufre pocas variaciones  y que lo esencial se mantiene.

La gente se convulsiona y pone loca por los números, los porcentajes, y realmente lo que importa o debiera importar es la constante de los partidos y sus candidatos.

La fragmentación del PLD tenía que sentirse y de muchas maneras, y no solo que el PRM le toma la delantera, que puede ser posición definitiva, pero también provisoria.

Lo de militancia habría que pensarlo dos veces, ya que una cosa es la discrepancia que provoca un desprendimiento, y otra un cambio de ánimo.

El discurso de Luis Abinader es el mismo desde el principio, o desde hace cuatro años, por lo que su crecimiento en la simpatía del electorado no puede atribuirse a mudanza de parecer.

A una mejor conexión con la población, a propuestas más significativas o creíbles. Simplemente es el polo opuesto al gobierno, y esa sola condición lo beneficia.

No obstante, no puede perderse de vista que es un beneficio coyuntural, y aunque lo que se da no se quita, en política los humores deciden.

Sin duda que Abinader necesita un complemento, y creerse que se basta a sí mismo, sería un error de esos que se pagan, pues la suficiencia afecta tanto como  la arrogancia.

Incluso eso sería lo malo de las encuestas, que muchas veces confunden la realidad con el imaginario, y el exceso de imaginación es bueno en el arte, pero no en la vida. Y menos en la vida política.  

Una encuesta no vale por sí sola, sino que para llenar su cometido necesita de otras que le hagan coro o permitan un mejor discernimiento.

Como cada medición se interpreta como una embestida, un ataque, de seguro que las contrarias vienen en camino. Aunque parece que el oponente natural está más dedicado a las municipales que a las presidenciales. Al menos por ahora.

El cálculo puede ser equivocado, pero cada cual es dueño de su presunción.