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Puntos de vista viernes, 17 de enero de 2020

COLABORACIÓN

Graves hechos delictivos

GIRALDA BUSTO VIUDA IMBERT

A la luz de los hechos inhumanos y delictivos ocurridos en el país durante los últimos meses, la inseguridad se ha transformado en uno de los problemas más graves que afectan a la sociedad dominicana.

Una niña de cuatro años es violada y asesinada por dos hombres; una mujer muere después de recibir 24 puñaladas de su pareja; matan a un matrimonio durante un robo en su residencia.

Agresiones, homicidios, robos y violencia de género. Aunque estos sucesos parezcan disímiles, tienen algo en común: los criminales estaban bajo el efecto de alcohol/o sustancias psicoactivas.

Las investigaciones médico-científicas han demostrado que los efectos psicofarmacológicos de las drogas (incluyendo el alcohol), incrementan la probabilidad de que el consumidor se involucre en actividades delictivas, fundamentalmente delitos violentos, siendo el efecto de las drogas el que induce a la ejecución del hecho al anular la personalidad del consumidor y sus facultades intelectuales, lo que le produce a su vez, la pérdida de control de su conducta y la imposibilidad de valorar correctamente sus actos y sus consecuencias.

Hoy en día, la adicción es problema social de poca visibilidad con elevados costos humanos, económicos y sociales para nuestro país.

La preocupación, más allá de las políticas aplicables al narcotráfico, radica en la inexistencia de estrategias y programas nacionales de prevención de la adicción, así como de centros de tratamiento adecuados.

Las cárceles y penas de los criminales no son soluciones a una enfermedad que crece exponencialmente en la población de adolescentes y jóvenes. Es urgente prevenir, educar y sensibilizar sobre la enfermedad de la adicción.

Hacerlo no es solo un ejercicio político, es un imperativo moral para la sociedad que nos acoge, y para nuestros hijos y las futuras generaciones.

Porque, hoy la pregunta clave ya no es si el adicto es un enfermo o un delincuente, sino debería de ser por qué sigue matando la adicción, si es una enfermedad con tratamiento.