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Puntos de vista sábado, 04 de enero de 2020

SONDEO

Reto de la Suprema

  • Reto de la Suprema
Luis Encarnación Pimentel
encar-medios@hotmail.com

Como arranque de año, el órgano superior de justicia que preside Luis Henry Molina deberá fijar mirada especial en la Corte de San Francisco de Macorís -ya fue escenario del escándalo “Quirinito” -, donde se ha detectado que los jueces actúan como chivos sin ley, al interpretar de manera particular el Código Procesal Penal, ignorar disposiciones de su más alta instancia y hasta sentencias del Tribunal Constitucional. Veamos las prácticas: A la hora de las sentencias, se lee el dispositivo y a los afectados no se les entrega copia, sino hasta a los tres y seis meses, no pudiendo estos recurrir o defenderse a tiempo. Sin duda, ahí hay denegación de justicia. Asimismo, a los imputados a los doce meses le aplican un cese de la prisión preventiva, sin tomar en cuenta las dilaciones procesales provocadas, dando pie a una indefensión de las víctimas y al fomento de la impunidad. Hay casos graves, que implicarían condenas de hasta 30 años, pero que el “cese” irregular de la prisión preventiva lleva a que el imputado a penas este un año preso (¿). Se habla de que hay muchos culpables en las calles, en franca rebeldía, primero, porque unos no se presentan a los procesos y, segundo, porque otros al saberse condenados se sitúan en condición de prófugos. Resulta que la Suprema ha dicho que cuando hay una condena, cesa la condición de preso preventivo y que para el condenado no aplica una revisión para variarle medidas. Sin embargo, los jueces de la Corte de SFM -en algo que no procede y que viola el precedente del órgano superior del 2 de julio del 2008-, aunque confirmen la condena, no le cesan el estado preventivo, sino que le varían la medida y le ponen una garantía económica. Pero el colmo es que, sin estar apoderada de un recurso, la Corte se abroga la competencia de variación de medidas a condenados, sin agotar el procedimiento principal de apelación del fondo. Entendidos-y preocupados- de la situación plantean que esa interpretación acomodaticia solo se da en SFM, donde los jueces parecen dar a entender que allá mandan ellos y que la Suprema y su pleno mandan en Santo Domingo (¿). Como pasaba en un tiempo en la justicia de San Cristóbal, en SFM y sus derivados Nagua, Samaná y salcedo luce jugarse una pelota muy caliente, lo que ameritaría un vistazo urgente del Consejo del Poder Judicial y, tras una investigación a fondo, ir con una mocha bien afilada, para cortar de raíz y enviar una señal contundente a todo el que esté fuera del carril. Y del credo, esto solo sería la mitad...