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Puntos de vista miércoles, 04 de diciembre de 2019

PASADO Y PRESENTE

El único retrato de Sánchez

  • El único retrato de Sánchez
JUAN DANIEL BALCÁCER
jdbalcacer@gmail.com

 Cuenta el historiador Ramón Lugo Lovatón, en su documentada biografía titulada “Sanchez”, en dos tomos (1947), que el prócer de la Puerta del Conde era una persona modesta, quien no era dado a ningún tipo de ostentaciones. Ya de regreso al país, tras su primer exilio de 4 años (1844-1848), jamás reclamó honores por su destacada participación en el proceso que culminó en la creación de la República Dominicana. Después que en el país se instaló el primer taller de daguerrotipos, Sánchez nunca mostró interés por retratarse, a pesar de que -según se dice- hasta su esposa Balbina insistió en que lo hiciera.

Fue la señora Encarnación Echavarría, esposa del poeta trinitario Félix María del Monte (a quienes los unía el vínculo del compadrazgo), quien mediante una estratagema hizo posible el único retrato conocido del futuro Mártir de San Juan. En cierta ocasión, doña Encarnación le pidió a su compadre Francisco que la acompañara a un lugar, pero que necesitaba que éste se trajeara formalmente porque asistirían a una actividad de alto nivel social. Y fue así como logró llevar a Sánchez a uno de los primeros talleres fotográficos que existieron en Santo Domingo. Esto debió ocurrir entre 1854 y 1858, pues recuérdese que al siguiente año Sánchez de nuevo volvió al exilio para regresar en junio de 1861, armas en manos, a luchar contra la anexión a España.

El daguerrotipo hecho a Sánchez lo conservó en el historiador García, y de éste lo obtuvo el pintor y escultor Abelardo Rodríguez Urdaneta, que fue quien “sacó de la plancha metálica un negativo que retocó cuidadosamente hasta lograr la primera fotografía revelada de Sánchez”.  Lugo Lovatón refiere que esa primera fotografía de Sánchez es esa en que él “figura sentado en una silla que apenas se ve y apoyado el antebrazo derecho en la punta de una mesa cubierta con un tapete. Aparece en ella vestido con levita, prenda muy en uso entonces, con chaleco blanco de etiqueta, de forma cuadrada, camisa del mismo color, de cuello amplio, blando y vuelto y una corbata negra de lazo mal anudada”. Es evidente que se trata del único retrato que conocemos los dominicanos de Francisco del Rosario Sánchez, uno de los ilustres Padre de la Patria.


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