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Puntos de vista miércoles, 27 de noviembre de 2019

PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Democracia y desarrollo humano

  • Democracia y desarrollo humano
Félix Bautista
@felixrbautista

El desarrollo humano representa la capacidad de las personas de lograr el bienestar material, social y económico en un contexto de paz social y responsabilidad colectiva. Es un parámetro a ser considerado al momento de evaluar el desarrollo de las naciones, pues antes de 1990 era abordado sólo desde la perspectiva del crecimiento económico, de acuerdo al aumento en la producción de bienes y servicios reflejados en el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, las reservas naturales, las inversiones y el ahorro en un determinado ciclo económico.

La idea del desarrollo humano como concepto medible, surge a partir de los estudios del premio Nobel de economía del año 1998, Amartya Sen. De acuerdo a sus propias palabras, el “desarrollo humano, como enfoque, se ocupa de lo que yo considero la idea básica de desarrollo: concretamente, el aumento de la riqueza de la vida humana en lugar de la riqueza de la economía en la que los seres humanos viven, que es sólo una parte de la vida misma.” Esta perspectiva asumía la idea de que, a mayor crecimiento económico de los países, mayores opciones de crecimiento para los individuos. Pero no siempre esta formulación era acertada y era necesario entonces asumir otras variables que permitieran una real apreciación del desarrollo humano, tales como la desigualdad de género y la pobreza multidimensional.

El doctor Javier Iguiñiz Echeverría, profesor principal del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú, explicó en su conferencia “Aportes de la perspectiva del desarrollo humano”, que en el año 2003, el proceso de construcción del concepto de desarrollo humano, no abarcaba aspectos importantes del desarrollo material de las personas. En sus inicios, el desarrollo era entendido únicamente como el aumento de la productividad, centrándose en la riqueza y en la cantidad de las cosas producidas; en una segunda etapa, se entendió que el desarrollo debía incluir una mejor distribución de las riquezas generadas; en un tercer estadio, se comprendió que el desarrollo debía enfocarse en las denominadas necesidades básicas, estableciéndolas como referentes de la calidad de vida y entendiendo que “más” no siempre equivale a “mejor”. Así, el enfoque de la pobreza fue tomando distintos matices: al principio era pobre quien tenía que trabajar mucho para lograr el sustento; luego quien recibe una cantidad mínima de las riquezas generadas; y finalmente, es pobre quien sufre de desnutrición o carece de vivienda, salud y educación.

Estudios realizados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), revelan el vínculo, complemento y refuerzo existente entre democracia y el desarrollo humano. “La historia demuestra que cuando democracia y desarrollo humano no van de la mano, el resultado final suele ser un fracaso”.

La correlación de estos elementos (democracia y desarrollo humano) se ve reflejada en la medición del Índice de Desarrollo Humano que cada año, realiza el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), organismo que define al desarrollo humano como “el proceso de ampliar la gama de opciones de las personas, brindándoles mayores oportunidades de educación, atención médica, ingreso y empleo e incluso tiene que ver con el total de opciones humanas, desde un entorno físico en buenas condiciones hasta libertades políticas y económicas”. De esta manera, está demostrado que invertir en el fortalecimiento democrático es imperativo para alcanzar el desarrollo humano integral.


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