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Puntos de vista martes, 19 de noviembre de 2019

PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

¿Tanto mal por morder una manzana?

  • ¿Tanto mal por morder una manzana?
Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.
mmaza@pucmm.edu.do

Uno de los textos que más ha apartado a hombres y mujeres de la fe cristiana es Génesis 3, interpretado al pie de la letra. Algunos lo abordan como si se tratara de un reportaje de una periodista, blandiendo un iphone. Hay más de diez elementos problemáticos, destaco algunos: encontramos una serpiente parlanchina; Adán y Eva en un jardín con un árbol de fruto prohibido que, para colmo de males, está en medio (la manzana la inventaron después). El fruto ni se puede comer, ni tocar. La serpiente sonsaca a Eva con promesas de divinidad. Luego Eva a Adán. Se les abren los ojos y no descubren ninguna divinización, sino ¡que están desnudos! Se esconden de Dios que los busca. Se culpan el uno al otro y luego a la serpiente. Sigue Dios que, maldice a la serpiente, por eso se arrastra y come tierra. Se anuncia que la mujer le pisará la cabeza. A la mujer se le pronostican dolores de parto y el dominio del hombre sobre ella. Al hombre, su fatiga para ganar el sustento y su regreso al polvo de donde fue sacado. Finalmente, Dios los viste, los expulsa del paraíso, emplea a un querubín de wachimán y veda el camino del árbol del bien y del mal.

Si usted piensa que, respetar la Biblia significa creer que el origen del mal ocurrió tal cual la letra de Génesis 3 lo narra, tendrá que hacer maromas para que la gente acepte este pasaje como información avalada por Dios.

Pero si lo lee dentro del contexto literario del 800 antes de Cristo en el Medio Oriente, usted se descubre delante de una narración magistral para explicarnos por qué entonces y también en nuestros días hay tanto mal en el mundo e investigaciones que no descubren nada. Aprendemos que le fallamos a Dios y a nosotros mismos; cuando en lugar de esforzarnos por ser humanos, pretendemos ser unos dioses, manipulando el bien y el mal según nuestro antojo.

En una cultura que culpaba a los dioses de los males, Génesis 3 responsabiliza parcialmente ¡al ser humano como origen del mal!    

Amarrarse a la letra de Génesis nos ciega y paraliza; en cambio, su mensaje nos ilumina, responsabiliza y libera. Consideremos varias de sus enseñanzas.

El autor es Profesor
Asociado de la PUCMM,
mmaza@pucmm.edu.do


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