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Puntos de vista martes, 12 de noviembre de 2019

EL BULEVAR DE LA VIDA

Se busca un ciudadano

  • Se busca un ciudadano
Pablo McKinney
pablomckinney@gmail.com

Moisés Naím lo expone brillantemente en “El fin del poder”: “En el siglo XXI, el poder es más fácil de adquirir, más difícil de utilizar y más fácil de perder”.  Y es que en el mundo post guerra fría, los partidos ganan elecciones pero no gobiernan, porque quienes realmente lo hacen son las grandes corporaciones, los organismos internacionales al servicio de las naciones imperiales (según la zona de influencia), más unas organizaciones de la sociedad civil locales, promovida su creación para tales fines, como un brazo armado intelectual/ jurídico y/o mediático.  Esto es lo que conduce a un cinismo conceptual que se aplica de una u otra forma según coincida o no con los intereses de la nación imperial correspondiente. De igual manera, la condena o el saludo de las acciones proimperialistas dependen de que estas coincidan o no (en determinada coyuntura histórica) con el interés de cada país. Así nos ocurrió a los dominicanos con el fin de la dictadura trujillista (1961), con la llegada del PRD al poder de la mano de los liberales de Washington (1978), o las presiones imperiales para que Balaguer no robara totalmente las elecciones a Peña Gómez (1994). Solo que “quien paga manda” ... y quien salva también.  No es lo mismo violar derechos humanos, cometer actos de corrupción o fraude electoral en un país siendo súbdito, que siendo adversario de la metrópolis correspondiente. Las repercusiones políticas y mediáticas no son las mismas. Se mide con diferentes varas.  Tanto los gobiernos de Lula, como los de Correa o Evo han representado avances como nunca en la vida de los más pobres y empobrecidos de esos países, y ahí están las estadísticas, los indicadores socioeconómicos. Sólo que estos lideres del socialismo democrático no lograron salvarse de la vocación caudillista de nuestros países, y de nuestra incapacidad para, desde el gobierno hacer lo que verdaderamente define y decide el futuro de un país: el fortalecimiento institucional y el fomento y creación de una ciudadanía responsable sustituta de los simples votantes. Se lo advirtió Frei Betto a Lula: “Estás creando consumidores y no ciudadanos consientes y responsables de sus vidas”. Es aquí donde uno recuerda a Flaubert y su advertencia: “No le des armas al mundo contra ti... porque las utilizará”. Y las utilizó.