ORLANDO DICE...

Los de los últimos días

Orlando Gil

La consulta del domingo tiene todas las características y alrededor se producen las incidencias propias de unas elecciones nacionales.

En lo bueno y en lo malo.

El transfuguismo, por ejemplo. Sorprende en estos últimos días que gente de un partido abandone su grupo originario para jurar pleitesía al contrario.

Una situación que se está dando tanto en el PLD como en el PRM, por dentro y por fuera, y al que no se le encuentra explicación.

Ese comportamiento, sin embargo, es más viejo que el rascar, y si se hiciera memoria, se recordaría que se produce cada vez que hay candidatos y se llama a votar.

Incluso es un elemento de propaganda que sirve para demostrar la mengua de las fuerzas del contrario. El ardid no funciona, pero se usa como si fuera un arma de destrucción masiva.

Cuando se averigua, se tiene razón, motivo, y no es un invento de Frascuelo, sino la naturaleza humana expresando su real condición.

La escogencia se hará el domingo, pero antes de la fecha establecida se hacen preselecciones, y se conocen las preferencias del candidato superior o del jefe del partido.

El aspirante que no sienta cariño, o tenga el alma fea, piensa primero en él y busca mejor o más seguro amparo. El desamor es el peor de los sentimientos, y en política se manifiesta de mala manera.

Habría que pensar en el efecto a corto plazo, pues las primarias están al alcance de la vista, y hay quienes sonsacan y quienes se van solos.

La inversión que se hace en los tránsfugas no se compensa, cuantitativamente hablando, y nada más sirve para exhibir un trofeo de lodo.

Incluso se dan casos para los que no se encuentran calificativos de desconsolados que se van y vuelven y otra vez se van.

Gallos locos o locos viejos, pero al momento de llegar héroes civiles, y aun cuando regresan si nada debajo del brazo, se les entrega una posición ganable.

La política es un bazar caprichoso y los candidatos o jefes de partido no siempre someten al advenedizo al protocolo del regateo.