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Puntos de vista domingo, 22 de septiembre de 2019

MIRANDO POR EL RETROVISOR

Luchar contra el dolor y el miedo para vencer

  • Luchar contra el dolor y el miedo para vencer
Juan Salazar
juan.salazar@listindiario.com

La Comunicación Social es una profesión que nos permite a quienes la elegimos entrar en contacto cada día con realidades diversas, la mayoría negativas, porque regularmente son las historias que más comparte el público y las que generan más “me gusta”, especialmente en las redes sociales.

Algunos pueden pensar incluso que estar constantemente presenciando el dolor y la angustia de los demás nos puede tornar insensibles. No es así. A  veces son historias tan desgarradoras que terminamos mucho más abrumados o indignados que nuestros lectores, aunque nos limitemos exclusivamente a transmitir lo que captamos, sin que nadie noté nuestras emociones.

Con varios colegas he tratado el tema y me confiesan lo mismo, a veces con la interrogante de si el periodista va acumulando, al igual que los protagonistas de sus historias, esa pesada carga que en algún momento necesitaría de algún apoyo profesional para mitigar efectos negativos en su manera de afrontar la vida y sus estresores.

Pero también está la otra cara del ejercicio, esas historias que nos conmueven e inspiran hasta los tuétanos, como la proeza de la estadounidense Sarah Thomas, quien se convirtió el pasado martes en la primera persona que cruza el Canal de la Mancha a nado cuatro veces seguidas sin parar, lo que implicó estar 54 horas y 10 minutos en las frías aguas que separan a Francia de Inglaterra.

La hazaña de esta mujer de 37 años tiene un significado mayor debido a su condición de sobreviviente de cáncer de seno, la enfermedad más frecuente en mujeres a escala mundial y que en los países en vías de desarrollo provoca el 69% de las defunciones por esa causa, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La estadounidense declaró a BBC que lo más difícil de las travesías fue el agua salada, que le irritó la boca y la garganta, además de que le picó una medusa en la cara.  La nadadora de aguas abiertas tenía previsto realizar un recorrido de 130 kilómetros, pero a causa de las fuertes mareas terminó nadando cerca de 210 kilómetros, según BBC.

Cuando Sarah salió ese día del canal de la Mancha a lo que parecía una  inverosímil aventura, ella se la dedicó a todas las personas sobrevivientes de esa letal enfermedad. “Esto es para aquellos de nosotros que hemos rezado por nuestras vidas, que nos hemos interrogado con desesperación sobre lo que vendría después y que hemos luchado contra el dolor y el miedo para vencer”, escribió la dama en su cuenta de la red social Facebook.

Increíble hazaña de esta mujer que se ha convertido en una especie de bálsamo para los que escribimos sobre tantas historias dolorosas, y una fuente de inspiración para quienes, en algún momento de sus vidas, han pensado rendirse ante cualquier adversidad.