Confesiones: Un laberinto de acertijos icónicos

José Gerardino

La nueva serie de obras que se exhiben en la sala principal del Centro Cultural Perelló se erigen como  una especie de asalto al sosiego, pues cada pieza constituye una especie de constructo estético, temático, técnico y visual que en su conjunto forman un laberinto de acertijos, los cuales  se pueden ir descubriendo  solo en la medida que se es cómplice de un juego mental suspicaz y bienintencionado.

Como en los constructos;  Carlos Baret: el creador, el innovador, el inquisidor, el provocador, el artista; construye un tramado en,  y para su propuesta  en donde expresa y da a conocer su percepción de cuanto le rodea. Por eso, en esta muestra hay títulos como “Con el agua al cuello”, “Alma descodificada”, “Confesión”; de la cual toma el subtítulo  la individual, “Confesión del autor”, “Paisaje teleférico II”, “La cárcel que aspiro”, “Escalera”, y así una sucesión de titulaciones que tras una superficial  mirada  pueden  parecer simples, lo cual  es  una trampa que descubres cuando estas frente a una serie  de obras sublimes en lo  visual y subversivas en lo conceptual.  

En la construcción fisonómica de  estas piezas, el inventor de  la técnica del entretejido combina ese hallazgo con la estética de las barras, consiguiendo de esta forma  un triple efecto visual en donde, por momentos las barras se convierten en barrotes y viceversa, pero en otro el entretejido se visualiza como barras y las barras como entretejido, además  estas mismas barras se vuelven barreras o escaleras según la intención comunicativa predeterminada.

Como en los acertijos; Carlos Baret: el cuestionador, el contestario, el irreverente, el soberbio, el iconoclasta;  te coloca frente a enigmas visuales  aparentemente ingenuos pero que, si no aplicas la perspicacia de unos sentidos agudos no  descubres la realidad ante la cual te expones. 

“Los pliegues del atlántico” y “Genialogía Geográfica” son un viraje sutil de la  mirada a una naturaleza alterada  por el ser humano, en uno,  mientras que en otro  se  aprecia la rabia oceánica  como resultado de esa misma realidad destructiva a que  han sido sometidas las fuentes fluviales marinas  mediante el vuelco de desechos sólidos y la pesca indiscriminada mediante procedimientos  industrializados. 

“Los siameses” y los “Hoyos negros”  son una especie de punto de conexión  que, junto a otros recursos, le imprimen continuidad dentro de la novedad y la diversidad a la serie  Éxosodo/Descompostura  que llega ya a su entrega IV. 

En definitiva, la totalidad de las piezas  de esta muestra confirma que el universo creativo baretiano es un espacio infinito de visualizaciones integrado por imágenes que desafían al espectador a mirar el arte, el entorno y a sí  mismo desde una perspectiva humana distinta.