Compensar la caída del crecimiento

José Lois Malkun

¿Cómo compensar la caída del crecimiento en lo que resta del 2019?

Vía crédito, vía más endeudamiento, vía más inversión externa. Las tres pueden caminar juntas, pero en la coyuntura actual solo una de ellas es prudente.

Atraer más inversión externa es difícil en el corto plazo ya que su comportamiento se ha mantenido en un rango entre US$2,000 y US$2,500 millones en los últimos años con algunos saltos coyunturales. No se observa un crecimiento sostenido de la IED, mas bien un estancamiento.

Endeudarse más allá de lo que se estimó en el presupuesto es posible pero arriesgado porque la relación deuda/PIB aumentará significativamente.

Sin embargo, el endeudamiento es lo primero a lo que se le echa mano cuando el crecimiento se tambalea y el gasto publico se contrae por problemas de ingresos. Y los ingresos fiscales tampoco están respondiendo como fue previsto.

Impulsar el crédito es lo más aconsejable porque hay suficiente liquidez en el sistema financiero y las tasas están bajas.

Eso ayudaría al crecimiento de sectores claves de la economía y aumentaría los ingresos fiscales, evitando un déficit a final de año que supere el 2.3% del PIB.

A eso están apostando las autoridades monetarias y en este momento es la única carta en la mano para compensar la caída del PIB en el primer semestre.

Aquí el problema está en la demanda de crédito bajo un escenario de incertidumbre política. Esa incertidumbre no desapareció con el anuncio del presidente de que no optaría a otro periodo.

Pudo amainar, pero aún se percibe en el animo de la gente. Se respira en el ambiente ya sea por los conflictos internos del PLD, los que se avecinan en el congreso con la elección de los nuevos lideres de ambas cámaras y los constantes cambios de señales proveniente del TSE.

Impugnar 29 senadores reservados por el PRM porque uno presentó una impugnación a dicha escogencia, nos parece excesivo, especialmente a menos de dos meses de las primarias, que son otra interrogante.

Vendrán nuevas sorpresas en los próximos días que recrudecerán las tensiones, y afectarán la economía.

En períodos como este, es normal que los consumidores y las empresas se abstenga de hacer inversiones por los riesgos de un cambio de gobierno o una crisis electoral que son comunes en este país.

Las expectativas no son buenas, pero tampoco excesivamente malas. Son preocupantes.