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Puntos de vista martes, 30 de julio de 2019

COMENTARIO

La caída de Rosselló

Sergio Rotiberg

No me sorprende en lo más mínimo: Ricardo Rosselló renunció ayer tras masivas protestas en las calles de San Juan.

Esto ocurrió después de que se filtraron casi 900 páginas de conversaciones electrónicas entre Rosselló y su círculo de colaboradores más cercanos por una plataforma de mensajería electrónica llamada Telegram.

En los mensajes, Rosselló y sus amigos se burlaban y denigraban a miembros de la oposición, a las mujeres, a los homosexuales y hasta a las víctimas del huracán María.

Los chats, supuestamente, estaban encriptados y la plataforma era supersegura. Pero trascendieron igual.

Entonces, después de años de corrupción y crisis económica, la gente dijo basta, las calles explotaron y Rosselló, hijo de una larga dinastía política en la isla, tuvo que renunciar.

Y a la crisis le pusieron “El escándalo del chat”, porque empezó con unos chats. Y, ¿saben cómo terminó? Con un video en Facebook Live, que fue la plataforma elegida por Rosselló para hablarle a su país.

Está más que claro. Hoy, estamos todos expuestos. A veces sin querer, como cuando se filtran nuestros mensajes o fotos privadas; y a veces queriendo, como cuando usamos las redes sociales para hablar con el mundo exterior.  Sea como sea, vivimos en una enorme vidriera y estamos en ropa interior y a la vista de todos.

La que nos tiene expuestos es la tecnología, que nos conectó a todos, hasta en los lugares más recónditos del planeta.

Y así, volvimos al pequeño pueblo. Hoy, todo se sabe. Lo bueno se aplaude; lo malo se condena. Y los anuncios se hacen en la plaza pública de los medios sociales.

Bienvenidos al mundo transparente. Tenemos que ser auténticos. Cualquier otra posición de vida es tremendamente peligrosa y nos deja muy vulnerables.

Lo mejor que puedo aconsejarles es lo siguiente: de ahora en adelante, no hagan ni digan nada que no se pueda contar en público.