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Puntos de vista miércoles, 24 de julio de 2019

PASADO Y PRESENTE

¿Por qué mataron al piloto Murphy?

  • ¿Por qué mataron al piloto Murphy?
Juan Daniel Balcácer
jdbalcacer@gmail.com

A diferencia de Jesús de Galíndez, cuya familia en España no podía recurrir al gobierno del dictador Francisco Franco para reclamar una investigación que arrojara luz sobre tan misteriosa desaparición, el piloto Gerald Lester Murphy, de apenas 23 años de edad, era un norteamericano en pleno goce de sus derechos ciudadanos, que mantenía contacto con padres preocupados por su seguridad y bienestar, al igual que con su novia, Sally Caire, también norteamericana, quien laboraba como azafata de Pan American Airways. Una vez enterados de que Murphy había muerto en República Dominicana bajo circunstancias no muy cristalinas, tanto sus padres como su prometida no titubearon en gestionar la asistencia de una firma de abogados, de dos congresistas del Estado de Oregón (de donde eran oriundos), así como la intervención de la Embajada norteamericana en Santo Domingo.

Especialistas y estudiosos del “caso Galíndez” coinciden respecto de que su desaparición y asesinato no le ocasionaron a Trujillo tantos dolores de cabeza como los que desencadenó el crimen del piloto Murphy. ¿Por qué fue menester segarle la vida a ese ciudadano norteamericano? Murphy era un joven ambicioso, con deseos de superación profesional para acumular riqueza económica. Padecía de miopía complicada con daltonismo y por tal motivo nunca pudo obtener licencia como piloto de la Fuerza Aérea; tampoco para líneas aéreas comerciales en los Estados Unidos.

La oportunidad que tanto deseaba para generar buenos ingresos económicos, se la proporcionó un “trabajo especial” para el cual fue contratado: transportar en vuelo privado, desde New York a República Dominica, a un millonario enfermo ya en fase terminal, según le informaron, y cuyo último deseo era despedirse de sus familiares. Al cabo de poco tiempo, Murphy se vio residiendo en un país paradisíaco, con un empleo bien remunerado como copiloto de la Compañía Dominicana de Aviación, en donde recibía un trato algo privilegiado, además de que -más importante aún- su nueva situación laboral le permitía manejar sumas de dinero que jamás imaginó. Sin embargo, tan pronto el caso del profesor vasco adquirió dimensiones de escándalo internacional, a Murphy no le resultó difícil concluir que el vuelo realizado por él, la noche del 12 de marzo de 1956, cubriendo la ruta New York-Miami-República Dominicana, fue con Jesús de Galíndez a bordo.


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