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Puntos de vista viernes, 19 de julio de 2019

Balaguer y su obra

Manuel Fermín

En Confenagro, hace unos días, el errático ministro de Economía, “blablista” de larga data dijo como conferencista: “La baja participación del agro al PIB fue causa de una serie de condicionantes internacionales y políticas erradas en el orden nacional particularmente por el modelo de crecimiento capitalista de Balaguer”; además, “que estas erradas políticas desarrollista de Balaguer se evidenciaron en 1996, cuando, por fin, salió del poder”; “...nos legó 79% de pobreza rural multidimensional...” “Solo con el crecimiento experimentado y el apoyo estatal al campo de la actual gestión, se ha logrado una acelerada reducción de la pobreza rural...” (Diario Libre, miércoles, 10 de Julio de 2019, pág.17). Como siempre, el adanismo. Es cierto que hay abundancia relativa de crédito para los agricultores, pero son corresponsables de una deuda externa de 40 mil millones de dólares.

El país que tomó Balaguer en 1966 tenía una esperanza de vida de 52 años; en 1996 alcanzaba 71 años. Es decir, él sumó 19 años al dominicano. Pobre hombre este Ministro a quien se le ha bloqueado el raciocinio. Acusar a Balaguer de perjudicar el sector más atendido de toda la historia nacional que Balaguer, no él ni Danilo Medina, le dio al país, se enmarca en los tantos anacronismos y descontextualizaciones que ha sufrido este gobernante que solo mencionarlo invita a pensar y actuar con su lógica. Él, que en su visión de las cosas jamás hizo propia las consignas extremas, rescató del infierno asfixiante al hombre rural. Y lo hizo a contrarreloj y con ahorro interno. ¿Leyó, Ministro?: ¡Ahorro Interno! Inconmensurable obra infraestructural (15 grandes represas, miles de kilómetros de canales de riego, cientos de miles de campesinos dotados de millones de tareas de tierras; miles de viviendas rurales, acueductos, escuelas, clínicas rurales, reserva forestal, carreteras, electrificación rural, en fin, un esfuerzo colosal que rompió los cerrojos de siglos -silencio más por razones de espacio-, pero la impronta dejada por Balaguer ha caído ya en inmerecido descrédito por el despliegue imponente de la bóveda internacional para financiar la incansable irracionalidad de hacer la obra pública de estos tiempos. Se hace así para asegurarse un eco promocional aunque mañana nos echemos a temblar. Todo ese esfuerzo e iniciativas constitucionales y leyes adjetivas propuestas y promulgadas (más de 25 leyes) para formalizar y categorizar el campo dominicano lo hacen el artífice de la preservación y fortalecimiento integral del país.


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