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Puntos de vista viernes, 19 de julio de 2019

ORLANDO DICE

Ellos, nosotros

  • Ellos, nosotros
Orlando Gil
orlandogil@claro.net.do

Nada nuevo, sorprendente ni extraordinario la incidencia de extranjeros en la política nacional. Unas veces se procura como  ventaja y otras veces llega  sola.

Si se consultara la historia, diría que desde siempre, de cuando la intervención era de cónsules europeos y América todavía no era para los norteamericanos.

El antiguo  PRD  hizo de la amistad con partidos y personalidades del exterior un elemento importante en su lucha por el poder.  Incluso por las libertades y la democracia.  Los Liberales de Washington fueron un factor de poder, aunque desgraciadamente no decisivo, y la mejor prueba es que José Francisco Peña Gómez no alcanzó la presidencia.

En estos días se repiten los pasos, y tal vez no deba hablarse de Washington como de Nueva Jersey o Miami, y también Nueva York.

Nada liberales, todos conservadores.

El caso de Mike Pompeo, y del que conviene no abundar en el temor, pues con Donald Trump nadie está seguro en su puesto, ya que cuando viene a ver, cesa en el cargo.

Pero igual merece citarse Bob Menéndez y Carlos Rubio, senadores por voluntad propia, aunque teniendo en cuenta que son 100 y que el dos por ciento de ese colectivo nunca sería determinante.

Los últimos interventores amables son Ernesto Samper y John Giulliani, uno expresidente de Colombia, y otro ex alcalde de Nueva York.

Se supone que el primero opina por solidaridad con Leonel Fernández y el segundo, aunque lo niegue, por contrato. Giulliani es asesor de Luis Abinader en materia de seguridad.

Si hablan de la situación que se da alrededor de Danilo Medina y la pretendida reforma constitucional, es porque creen que pueden desmontar el propósito.

 Le dijeron e hicieron.
Aunque llama la atención que el PRM anunciara hace  tiempo que una comisión iría a Estados Unidos a denunciar situaciones, y pasados unos o dos meses, el viaje no se da. Lo último que supe fue que los pasajes estaban comprados.   ¿Cambio de planes, desistimiento de propósitos? Habría que averiguar, pues de seguro que el retraso no se debe a  virtud doméstica.