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Puntos de vista miércoles, 26 de junio de 2019

PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Cómo mueren las democracias

  • Cómo mueren las democracias
FÉLIX BAUTISTA

Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, son dos importantes académicos de la Universidad de Harvard, expertos en temas democráticos para América Latina (Levitsky) y en gobernanza para la Unión Europea (Ziblatt). Ambos han realizado estudios profundos sobre los sistemas democráticos y los retos y desafíos que de manera constante se presentan, cuando en el ejercicio del poder no se respeta el orden establecido en el ordenamiento jurídico de cada país. En sus textos, escritos en forma sencilla y profunda, se refleja el interés de ambos escritores por el buen funcionamiento de los sistemas democráticos, para el desarrollo económico y social de los países.

En el 2018, Levitsky y Ziblatt publicaron un libro titulado “Cómo mueren las democracias”, cuya traducción y venta en español es propiedad de la Editorial Planeta, a través de su sello editorial Ariel. Aquí explican con claridad cómo el fracaso de las democracias hizo posible que asumieran el control del poder político Benito Mussolini en Italia, Adolfo Hitler en Alemania, Getúlio Vargas de Brasil, Alberto Fujimori en Perú y Hugo Chávez en Venezuela. Las élites de esos países acompañaron a estos mandatarios a la toma del poder, con la esperanza de que los partidos políticos tradicionales reaccionaran y asumieran nuevamente el control político. No sucedió así. En estos países se instauraron dictaduras que redujeron las libertades públicas y el Estado de Derecho.

Los autores explican que “las experiencias italiana y alemana ejemplifican el tipo de ´alianza fatídicaª que con frecuencia eleva a figuras autoritarias al poder”.

Venezuela era considerada como la democracia más sólida en Suramérica desde 1958. La crisis económica de la década de los 80, incrementó en un 100% el índice de pobreza. El descontento popular creció y los partidos tradicionales COPEI y Acción Democrática perdieron autoridad ante la población, luego de haber gobernado el país por más de 30 años.

Rafael Caldera, uno de los líderes fundadores de COPEI, volvió a ser presidente por un partido independiente en 1993 y retiró los cargos a Hugo Chávez, que estaba encarcelado por traición desde 1992, por un intento de golpe de Estado, al presidente Carlos Andrés Pérez. La acción de Caldera, transformó a Chávez en un candidato presidencial con posibilidades de éxito. En 1998, Chávez se convierte en presidente de Venezuela, y, Caldera, a quien correspondía juramentarlo, se le impidió esa posibilidad. Desde entonces, Venezuela pasó de una democracia sólida a una dictadura brutal.

Los autores explican que “A pesar de las inmensas diferencias entre ellos, Hitler, Mussolini y Chávez siguieron rutas hasta el poder que comparten similitudes asombrosas. Además de ser en los tres casos desconocidos capaces de captar la atención pública, todos ellos ascendieron al poder porque políticos de la clase dirigente pasaron por alto las señales de advertencia y, o bien les entregaron el poder directamente (Hitler y Mussolini) o bien les abrieron las puertas para alcanzarlo (Chávez)”.

Cuando no se respeta el orden institucional establecido, vale decir, las reglas de juego democráticas, los partidos políticos pierden credibilidad e influencia en los ciudadanos, abriendo el camino a los “Hitler, Chávez y Mussolini”.


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