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Puntos de vista domingo, 23 de junio de 2019

Las ideas de la libertad: el debate sigue

Carlos Alberto Montaner

Gloria Álvarez ha vuelto a la carga. Ha escrito Cómo hablar con un conservador. Este volumen es la deriva lógica de otro texto suyo muy exitoso y polémico: Cómo hablar con un progre. La obra lleva dos reclamos bajo el título: “Por qué en lugar de fomentarla el conservadurismo obstruye la libertad en nuestras sociedades” y “Por qué el liberalismo es mucho más efectivo que el conservadurismo para aniquilar el marxismo cultural”. 

Gloria es feminista sin falsa moralina. Es ecologista, al extremo de lanzar en su país en el 2012 una organización para la reforestación. 

Gloria cree en la despenalización de la prostitución y del consumo de drogas.

A una fiesta de “orgullo gay” Gloria asistió vistiendo una camiseta con leyenda “heterosexual” para darles apoyo. Porque sabe que la libertad incluye comportamientos y actitudes variados. Incluso, el derecho a morir dignamente. Como dejó escrito un suicida español: “vivir es un derecho, no un deber”. 

Como advierten los trillados comunicadores, las ideas de Gloria suelen provocar dos actitudes contradictorias. La mala, es que a todo eso suele oponerse el más rancio conservadurismo. La buena, es que los conservadores, los marxistas, los colectivistas de todo pelaje, incluso los creyentes, aunque no lo reconozcan, han debido incorporar ideas y creencias liberales ante la evidencia racional innegable.

¿Por qué, entonces la resistencia a las ideas de la libertad? A mi juicio, porque surgen de una particular naturaleza sicológica. Gloria no le teme a la vida. No obstante, hay innumerables personas llenas de pánicos y prefieren sentirse protegidas. Ésta es la gente devota de los gobiernos fuertes, los partidos únicos o los caudillos. Por eso los liberales, los libertarios, los anarco-capitalistas son una formidable minoría que ha impregnado al resto de las formaciones ideológicas, pero sigue siendo el comportamiento de los emprendedores y de los espíritus libres y sin miedo.

Eso me hace pensar que Cómo hablar con un conservador tenga éxito, como lo tuvo Cómo hablar con un progre, pero difícilmente logre convencer a quienes sustentan una visión conservadora de los seres humanos. Es posible cambiar de ideas, como se demuestra con mil ejemplos válidos que van desde Octavio Paz a Mario Vargas Llosa, pero mucho más difícil es renunciar a la estructura psicológica y a la autopercepción. En todo caso, el debate sigue y es muy positivo que Gloria Álvarez sea la abanderada de las virtudes de las ideas de la libertad. Es excelente.  [©FIRMAS PRESS]


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