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Puntos de vista viernes, 21 de junio de 2019

EL BULEVAR DE LA VIDA

El Informe sin Alicia

  • El Informe sin Alicia
Pablo McKinney
pablomckinney@gmail.com

El informe presentado recientemente por el Ministerio Público y la Policía Nacional sobre el atentado contra David Ortiz remite a Joaquín Sabina y su homenaje a las películas que se exhibían en los cines españoles en la posguerra, en donde “siempre daban una (película) de romanos”.

Aún sin Alicia, uno cree en el informe; sin excesos ni aspavientos, pero cree. Aunque sea difícil entender que un señor narco mande a matar a otro porque al entrar -ya detenido- a la sede de la DNCD lo vio salir de allí, por lo que llegó a la “firme” conclusión de que este lo había delatado. Más difícil es creer (pero con esfuerzo se logra) que sólo ocho años después de su detención y no antes, y estando prófugo de la justicia, decidiera el personaje vengarse de su supuesto delator.  Pero hay más. Cómo explicar que un tigre barrial, nacido, criado y casi ejecutado en nuestras calles, pueda confundir al dominicano más conocido y reconocido en nuestro país y en Estados Unidos, con gran ventaja sobre Leonel Fernández, Hipólito Mejía, o el mismísimo presidente Medina que es mucho decir.  Incluso, se cuenta que, en pleno Vaticano, cuestionada una joven dominicana sobre la identidad de dos señores que aparecieron en la Plaza San Pedro, esta respondió segura: “el de la bata blanca no sé muy bien quién es, pero el moreno grande, grandote, seguro que es el Big Papi”, y salió corriendo a hacerse una selfie con David.

Uno se alegra por el final -casi- feliz de un caso que ha afectado la imagen internacional del país ante el mundo al desnudar nuestros niveles de inseguridad, aunque nuestras estadísticas en el tema sean menos graves que las de la mayoría de los países de la región. Solo que en San José de Costa Rica no andan atentando contra Keylor Navas, (Real Madrid), y en mi viejo San Juan nadie le dispara a Yadier Molina (Cardenales) a quemarropa, Dios los guarde.

Finalmente, hay otra arista del drama que, aunque no se ha comentado demasiado, no deja de ser grave (como una ausencia insospechada): Este caso ha venido a demostrar el poder económico y el liderazgo social del oficio de narcotraficante y la casi absoluta libertad/impunidad con que se ejerce esa profesión en bares, colmadones, barrios, partidos, puticlubs y otras catedrales de mal.


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