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Puntos de vista miércoles, 12 de junio de 2019

NOMBRE COLUMNA

Falsa alarma

  • Falsa alarma
Orlando Gil
gil@claro.net.do/@orlandogildice

En el país que más se sabe de reelección el propósito que se atribuye a Danilo Medina desconcierta. Dragón que no echa fuego, enano que no se emborracha.

Un Juego de Tronos casi imposible.

Se conocen los promotores de la idea y del motivo no se tienen dudas, pero no la estrategia. El cómo, el modus. Todo se queda en rumor.

Decían que ayer, y a la hora de escribir todavía era ayer, pero nada de nada. El encomendero de ocasión negó la especie y un periódico habló de falsa alarma.

Así ha sido con Medina, pero no con Joaquín Balaguer, ni con Hipólito Mejía y tampoco con Leonel Fernández. No es que desborde el esquema, sino que no tiene esquema.

Los que favorecen la candidatura de Fernández han comido con su dama y han mantenido la reelección a soga corta, controlada, y -sorprendentemente- a golpe de mentiras.

Una situación inaudita, nunca vista, de naturaleza rara.

Al finalizar la guerra se conocerá ganador, pero batalla a batalla los reeleccionistas de Medina pierden ante los reeleccionistas de Fernández.

Las embestidas son tan efectivas que no solo declararon el soborno, sino que les pusieron precio al voto. Sacaron la reelección de mercado.

Ningún legislador que quiera hacer negocio va a aceptar menos de lo que se adelanta oficiosamente. Hasta el momento, sin embargo, todo se queda en sospecha.

Nunca un congreso fue tan probo ni un bloque opositor de moral tan firme. Como nadie voltea será difícil que alguno se convierta en estatua de sal.

¿Cómo podría llevarse a efecto la empresa reeleccionista si no se tiene un librito a mano, o por lo menos no se conoce, y el beneficiario, antes que aclarar, confunde?

La impresión es que Medina no quiere pelear la reelección, quiere que se la regalen, y que si el proyecto se somete y se aprueba, sea obra de su partido.

Comité Político, pues, y Fernández incluido. O el pastor pierde la voz o el lobo se olvida de la presa, y ovejas y aldea tranquilos para siempre.

Aunque sin Danilo.