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Puntos de vista domingo, 26 de mayo de 2019

Un mundo cada vez mejor

Carlos Alberto Montaner

¿La copa está medio vacía o medio llena? Depende. Según Bernie Sanders el 1% de la sociedad se enriquece exponencialmente mientras los pobres, 40 millones de norteamericanos, el 13% del censo, carecen de recursos para tener una vida digna. 

El desempleo en Estados Unidos continúa reduciéndose. Eso es magnífico. Sigue siendo el país de las oportunidades, como determina la riada de inmigrantes que arriban anualmente. No obstante, un CEO o Presidente de una empresa importante gana 312 veces al año lo que percibe un empleado promedio. Eso es problemático y refleja lo que dictamina el Índice Gini: el 20% más rico de la nación obtiene mucha más riqueza que el 20% más pobre.

Sólo que son tantas las variables culturales, geográficas e históricas que convierten esos índices de desigualdad en verdaderos estorbos conceptuales que esgrimen los demagogos constantemente. “El Gini” es casi inútil. Dos de las naciones más “desiguales” son, precisamente, Panamá y Chile, las que más han crecido en la región y las que más se acercan al pleno empleo. 

Pero, cuando uno exhibe, orgulloso, lo que sucede en Chile, los adversarios no tardan en levantar el rencoroso dato de que Chile y Panamá tienen un Índice Gini que excede la cifra de 50, cuando los países escandinavos poseen menos de 30. Con arreglo a este coeficiente 0 sería la igualdad absoluta y 100 la desigualdad total. Cuba, país en el que casi todos viven miserablemente, anda por los 40 y la mayor parte de la población sueña con instalarse en Chile o en Panamá, y no digamos en Estados Unidos, cuyo “Gini” es 45.

Tal vez es más confiable el Índice de Desarrollo Humano que publica anualmente la ONU. Es algo más completo. Pondera tres factores: los niveles de ingreso per cápita, los de escolaridad y la esperanza de vida. El economista español Leandro Prados de la Escosura, citado por Juan Ramón Rallo, otro economista destacado, midió la desigualdad entre países de 1870 al 2015 y halló que, aunque las poblaciones se alejaban en lo tocante a ingresos monetarios, se acercaban en escolaridad y esperanza de vida. (La reseña de la obra de Prados de la Escosura a cargo de Rallo puede encontrarse en El Cato Institute). 

Entre Thomas Piketty, autor de El Capital en el siglo XXI, el rey de los pesimistas, y Steven Pinker, Enlightenment Now: The Case for Reason, Science, Humanism, and Progress, me quedo con los optimistas. A trancas y barrancas vivimos en un mundo cada vez mejor. [©FIRMAS PRESS]