Listin Diario Logo
20 de junio 2019, actualizado a las 01:25 a.m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
Puntos de vista martes, 07 de mayo de 2019

EL BULEVAR DE LA VIDA

Politainment o la política como espectáculo

  • Politainment o la política como espectáculo
Pablo Mckinny
pablomcKinney@gmail.com

El sorprendente éxito del espectáculo político del pasado domingo en apoyo a las aspiraciones de Leonel Fernández, vino a mostrar lo que ya sabían los que en los últimos 30 años han asesorado a la partidocracia nacional: caído el muro de Berlín se inició el reinado de lo que finalmente sería llamado Politainment, la política como espectáculo, el triunfo del entretenimiento sobre las ideologías, las caderas de Natty Natasha venciendo a las canciones de patria de Sonia Silvestre y Víctor Víctor,  “Perdonen si les digo unas locuras...”. Este predominio del espectáculo sobre la política se acelera con la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y sus redes sociales, en los tiempos de la teledemocracia, del predominio de la televisión y sus telediarios en las campañas electorales. El fin de la guerra fría -que la caída del muro de Berlín simboliza- fue modificando los gustos de un ciudadano que, descreído y desconfiado, huérfano de Dios y también de Marx, comenzó a preferir la diversión sobre la reflexión, la frase ingeniosa sobre el argumento conceptuoso, convencido de que, al fin y al cabo, como en el Cambalache, ya “todo es igual, nada es mejor”. Milán Kundera asegura que, en asuntos del amor, cuando habla el corazón “es de mala educación que la razón le contradiga”, así ocurre hoy con la política, donde no se trata ya de convencer sino de conmover y especialmente de divertir, con la Natasha o el Alfa, pero divertir.  Desde los noventa, nuestros partidos perfeccionaron la liturgia de sus actos de campaña y, cual Roberto Carlos, fueron “echando al olvido” a sus grandes cantores de siempre para dar paso a los artistas de moda.  El del domingo, fue un espectáculo diseñado con el objetivo de lograr que las masas asistieran a escuchar al profesor Fernández, con la Natty Natasha como gancho/atractivo. ¡Y qué atractivo! Por la gracia cibaeño/andaluza de esa muchacha, capaz de ruborizar con sus caderas al mismísimo Dalai Lama, no hay que ser Sabina para estar dispuesto “a negar el santo sacramento en el mismo momento que ella lo mande”.  Es el reinado de la Politainment, amor. La forma como fondo, el medio como “masaje” para comunicar un mensaje que, ya ven, a través de las piernas interminable de la Natasha se entiende mucho mejor. No sé si me explico.


Más en Puntos de vista