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Puntos de vista martes, 23 de abril de 2019

EL BULEVAR DE LA VIDA

Señales y temores

  • Señales y temores
Pablo Mckinny
pablomcKinney@gmail.com

Si la oposición política no sabe, la sociedad civil no puede y las élites económicas no quieren, sólo era asunto de tiempo la aparición de la Miriam Cruz de aquellos inolvidables años ochenta, cantándonos: “Ya que los hombres no pueden, que gobiernen las mujeres”. Que el liderazgo -la parte femenina- de esta lucha haya sido ocupado por una institución tan machista-leninista como Iglesia católica es uno de esos azares de la historia.  Sin llegar a ser San Juan (por aquello de que primero fue el verbo), por el verbo inició el arzobispo Ozoria hablándonos de señales y temores. Del verbo llegó la palabra y ahí mismo llegaron los sermones y entonces ardió París con todo y su catedral.

El sermón católico dijo en alta voz una indignación en voz baja. Uno lo había advertido: lo ocurrido en torno a una jueza de la Suprema difamada y espiada impunemente por el Ministerio de Justicia, las presiones -cercanas a las amenazas- por parte de un poder del Estado contra tres jueces del Tribunal Superior Electoral, no se quedaría ahí, sino que sería parte de un “acumulo” de afrentas, a la que ahora hay que añadir la reacción de los morados contra las palabras de la Iglesia católica a partir de la descalificación (Concordato, apoyo a dictaduras) y no de argumentos para rebatir/desmontar sus afirmaciones. ¡Insana virtud, la de meter la pata!

Y pensar que hubiese bastado un poco de humildad, la promesa de tomar medidas contra esos abusos y excesos y, de paso, dejarle caer a los prelados que, precisamente, la libertad con que ellos han podido pronunciar sus sermones son la más elocuente evidencia de que no existe en el país una dictadura de viejo ni de nuevo cuño, pero sin negar las feas señales enviadas, los temores provocados. Pero eso era pedir demasiado a un partido que desde 2002 no pierde unas elecciones y hoy duplica la popularidad de sus adversarios para el 2020. Todo poder, aún el obtenido democráticamente, se acostumbra con los años a que siempre le den la razón. Sin llegar a San Juan, Danilo y Leonel tienen el verbo, y sobre todo el liderazgo para regresar al PLD a la razón y al debate de los argumentos, llevarlo a entender la importancia de medir el precio de vencer, ante la historia...