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Puntos de vista miércoles, 20 de marzo de 2019

PASADO Y PRESENTE

Las ideas de la Independencia Nacional

  • Las ideas de la Independencia Nacional
Juan Daniel Balcácer
jdbalcacer@gmail.com

Entre los primeros pensadores y escritores criollos que reflexionaron acerca de nuestra independencia nacional, a partir del momento en que esta, como proyecto político, asomó en los círculos intelectuales figuran: José Gabriel García, Emiliano Tejera, Mariano A. Cestero, Rafael Abreu Licairac, Federico García Godoy y Pedro Henríquez Ureña. Sobre el tema conviene traer a colación sendas epístolas que datan de 1909, año en que circuló “Rufinito”, espléndida novela histórica del esclarecido escritor vegano Federico García Godoy, quien al decir de Vetilio Alfau Durán “gustaba humedecer la pluma en las fuentes de la Historia Patria”. Una de esas misivas corresponde al humanista Pedro Henríquez Ureña y fue dirigida a García Godoy.

La verdadera tradición. En su carta, Henríquez Ureña aborda la cuestión del surgimiento de una literatura nacional, lo mismo en el país que en la América hispana, y destaca que si bien por un lado la tradición europea de las sociedades emergentes del llamado Nuevo Mundo constituía una herencia de singular relevancia, por el otro dicha tradición obstaculizaba la eclosión de genuinas expresiones culturales que conformaran una identidad nacional. Tanto en el plano cultural como en el político, los países hispanoamericanos debían superar las tradiciones localistas a fin de configurar unidades nacionales con perfiles propios. En determinadas coyunturas históricas, no pocos intelectuales creyeron encontrar en el indigenismo un auténtico movimiento que, al final, permitiría definir la identidad nacional, pero no fue así. La tradición indígena, con todo y que era autóctona, no concitó un interés generalizado porque no constituía “nuestra verdadera tradición”. Posteriormente, al indigenismo se sumó el criollismo: una suerte de mixtificación de elementos formativos del “ethos” de los pueblos hispanoamericanos que evolucionó hacia un movimiento espontáneo con aceptación del público. Henríquez Ureña concluyó que, tras el impulso del criollismo y cuando fue superada la visión europeizante, en nuestros países comenzó a adquirir contornos propios y definidos una literatura nacional. En Santo Domingo, sabemos, esa literatura nacional halló su expresión política en el proyecto de independencia que comenzó con José Núñez de Cáceres en 1821.