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Puntos de vista miércoles, 27 de febrero de 2019

PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Modalidades de votación

  • Modalidades de votación
FÉLIX BAUTISTA

Gestionar adecuadamente un proceso electoral es complejo y riesgoso. Complejo, por la multiplicidad de procesos que conlleva y riesgoso por la variedad de intereses a administrar, los cuales se expresan en las distintas candidaturas que se presentan ante los electores.

La democracia implica más que votar. Implica además del voto, la negociación entre los sectores, la cohabitación, el respeto al centralismo democrático, a las libertades públicas y a la libre expresión y difusión del pensamiento. La historiadora británica Evelyn Hall, expresó “No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo”. El ejercicio de votar legitima la democracia. Al contar los votos, se produce la legitimación de la decisión colectiva de los electores del derecho de ciudadanía a elegir y ser elegible. Esto es lo más trascendente del proceso electoral, conocido como “el carácter instrumental del voto”. El concepto de voto se ha desarrollado conforme se desarrolló la cultura política. En el devenir histórico, han existido varias modalidades de votación: voto censitario, sufragio universal masculino y sufragio universal general. El voto censitario tuvo su origen luego de las revoluciones americana y francesa de los Siglos XVIII y XIX. En Estados Unidos, con la declaratoria de independencia de las 13 colonias, se da inicio al establecimiento de las primeras constituciones democráticas, que permitieron el derecho al sufragio. En Francia, producto de estas guerras civiles, el poder del monarca se vio reducido y pasó a ser ejercido por una parte de la población, la cual tomaba decisiones a través del ejercicio del voto. En ambos casos, el derecho a votar estaba reservado para un grupo selecto de ciudadanos. Solo podían votar los hombres blancos libres que pagaran impuestos. El concepto de censitario está relacionado con un censo que se realizaba para establecer cuáles eran los hombres que cumplían con estas condiciones, para otorgarle el derecho al voto.

Con el establecimiento del sufragio universal masculino, dejó de considerarse la condición económica y social de los hombres, sino que todos podían votar, conforme al censo realizado al efecto. Posteriormente, se estableció el sufragio universal general, al consagrar en las constituciones de distintas partes del mundo el derecho al voto de la mujer. Nueva Zelanda en el año 1893, Australia en el 1902, y posteriormente Finlandia en 1906, fueron los paises pioneros en la consagración de este derecho.

En América, el derecho al voto se alcanzó en el siguiente orden cronológico: Ecuador en 1929; Brasil y Uruguay en 1932; Cuba en 1934; El Salvador en 1939; República Dominicana en 1942; Jamaica en 1944; Guatemala en 1947; Surinam en 1948; Chile y Costa Rica en 1949; Haití y Barbados en 1950; Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, San Vicente y las Granadinas y Santa Lucía en 1951; Bolivia y St. Kitts y Nevis en 1952; México y Guyana en 1953; Nicaragua, Honduras y Perú en 1955, Colombia en 1957, Paraguay en 1961; Bahamas en 1962 y Belice en 1964. Sin embargo es importante destacar que la mujer solo podía elegir, mas no podía ser elegible. Esto es, no podía aspirar a un cargo de elección popular.

La literatura electoral recoge distintas modalidades de voto: el voto presencial, por correo, el de los ciudadanos en el exterior y electrónico. El presencial implica tres elementos: un censo, un acto de votación y el escrutinio. El censo es un registro de personas que, al cumplir la mayoría de edad, tienen el derecho de elegir y ser elegibles. En el caso norteamericano, el ciudadano que tiene interés en votar en las elecciones, debe inscribirse para esos fines, previo al proceso.  El acto de votación y el escrutinio, consiste en la asistencia del elector al colegio electoral para votar y el conteo final que se realiza al cierre de la votación, con lo cual se materializa la decisión soberana de los electores.  El voto por correo es aquel en que la persona, si no puede estar presente el día de la votación, solicita la boleta previamente y la envía por el correo. El correo se encarga de enviar los sobres a los centros de votación correspondientes. Cuando se cierra la urna, los funcionarios de las mesas, abren los sobres y comprueban que la persona que ha enviado el sobre se encuentra en el registro electoral y se inserta en la urna. Se emite por lo menos 10 días antes del proceso. Si una persona ha votado por correo y luego se presenta en el colegio electoral a votar, se le permite votar y se desecha el que ha enviado por correo. Esta modalidad se utiliza en la mayoría de los países de Europa y en la mayoría de los estados de los Estados Unidos.

El voto de los ciudadanos en el exterior son los votos de quienes, a pesar de tener el derecho a votar, no residen en el país de origen. Quienes incorporan esta modalidad, son países de migrantes: Francia, Portugal, España, República Dominicana, Venezuela, entre otros. Puede ser automático o rogado. El automático implica que la inscripción consular conlleva al registro en el censo electoral y el rogado, requiere que previo a la votación, se solicite la inscripción en el censo.

Países con democracias consolidadas han introducido las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), para superar los riesgos y dificultades que representa el ejercicio del voto por parte de los ciudadanos. Las TIC han permitido la implementación del voto electrónico.

El voto electrónico es una de las tantas modalidades que está en auge en los países democráticos. Esta modalidad puede ser presencial o remoto. En el presencial se requiere la presencia y la identificación del votante en el centro de votación por parte de los funcionarios de mesa. El elector termina el proceso de forma electrónica.

El voto a distancia o remoto, conocido también como “voto por internet”, no requiere la presencia del elector en el centro de votación, sino que el votante a través de una terminal, realiza el proceso de identificación de forma electrónica, vía un certificado digital emitido por la institución estatal correspondiente. Cada ciudadano podrá votar desde su casa por el candidato de su preferencia, consignando así lo que Rodrigo Borja en su Enciclopedia de la Política ha denominado como el “televoto” en la democracia digital.


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