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Puntos de vista jueves, 07 de febrero de 2019

En la diana

ROLANDO REYES

Primer Tiro
No era necesario que el primer Informe de Estabilidad Financiera que acaba de publicar el Banco Central incluyera un análisis del riesgo de la exposición de las Entidades de Intermediación Financiera (EIF) a la deuda pública, pues la prueba de estrés de la Solvencia a un escenario macroeconómico adverso, en el que el ritmo de actividad económica cae en un 2%, es un escenario mucho más exigente y de mucho mayor impacto negativo que el que tendría un deterioro de la situación y la solvencia fiscal que haga caer los precios de los títulos de deuda pública que las EIF mantienen en sus activos, por lo cual era innecesario incluir una prueba individual para medir las consecuencias de una disminución en la demanda de los títulos de la deuda pública, o de la probabilidad de una default. Pero un ejercicio no econométrico, basado en las cifras del balance consolidado de todo el sistema financiero, es simple, sencillo y fácil de hacer.

Segundo Tiro
Los datos de las pruebas de estrés del Banco Central están cortados al 31 de junio del 2018. A esa fecha el monto de la toda la deuda pública asentada en los activos de todo el sistema financiero era de RD$ 224,614.2 millones, y el Índice de Solvencia, calculado según lo establecido en el Reglamento de Normas Prudenciales de Adecuación Patrimonial, era de un 18.4%. En el cálculo de dicho índice, el valor de la deuda pública se deduce en el 100% del monto total de los activos ponderados. Una crisis fiscal drástica que reduzca la demanda de los títulos de deuda pública podría producir rápidamente una caída en sus precios de un 20%, lo cual debería ser revelado en el balance general de cada EIF, pues sus registros contables se realizan a valor de mercado. Por tanto, si la caída del 20% del valor de la deuda existente al junio del 2018 se suma al valor total de los activos y contingencias ponderados por riesgo, el Índice de Solvencia se reduciría en solo 0.74 puntos porcentuales, pasado de 18.4% a 17.6%.

Tercer Tiro
Aunque existe la posibilidad de un deterioro fiscal más severo que el contemplado en el ejercicio anterior, el resultado sugiere que el riesgo de el mismo produzca problemas de insolvencia en el Sistema Financiero es poco significativa. Pero como la inversión pública pierde cada vez más peso frente al pago de intereses (para el 2018 los pagos de intereses son mucho mayores que el gasto de capital total, lo que significa que como en los dos últimos años, la inversión pública no produce un crecimiento suficiente para contrarrestar el crecimiento de la deuda), cada vez es más necesario que los mercados estén convencidos de que se hacen los esfuerzos para mantener la Sostenibilidad en sentido amplio, la cual se alcanza cuando el monto de la deuda es menor o igual al valor presente del superávit presupuestario de largo plazo, en el que los ingresos tributarios son iguales a los potenciales y el gasto primario se mantiene estable en relación al PIB. La sostenibilidad de la deuda pública continuará existiendo si la situación fiscal de largo plazo proyectada por los mercados refleja una capacidad de pago que incorpora el aumento a mediano plazo de la presión tributaria necesario para poner en una trayectoria ascendente al superávit primario requerido.