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Puntos de vista viernes, 25 de enero de 2019

EL BULEVAR DE LA VIDA

Venezuela en su laberinto

  • Venezuela en su laberinto
Pablo McKinney

LA PALABRA DESNUDA.- Las que siguen son palabras del exsecretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, en los días posteriores a la elección de Salvador Allende como presidente de Chile, en septiembre de 1970: “NO VEO POR QUÉ DEBIÉRAMOS QUEDARNOS TRANQUILOS MIENTRAS UN PAÍS SE VUELVE COMUNISTA POR LA IRRESPONSABILIDAD DE SUS VOTANTES. (...) LO QUE HAY EN JUEGO ES DEMASIADO IMPORTANTE PARA LOS CHILENOS COMO PARA DEJAR QUE LO DECIDAN ELLOS MISMOS”. Así habló Mr. Kissinger entonces, y lo demás es historia. Precisamente por esa historia, uno siempre ha desconfiado de Estados Unidos a la hora de ellos enfrentar a sus enemigos políticos, especialmente la América Latina que ellos consideran su propiedad o patio trasero. En el caso venezolano, la estrategia ha sido la utilizada en los últimos años contra gobiernos que los Estados Unidos consideran enemigos: Judicializar la política y obtener en los tribunales lo que no se ganó en las urnas.  

CUANDO LOS OTROS SON EL INFIERNO... Sin embargo, las argucias de los Estados Unidos contra las patrias americanas no pueden justificar lo que viene ocurriendo en Venezuela. Oiga Usted, que uno es amigo de Platón, “pero más de la verdad”. Cuando tres millones de ciudadanos emigran de un país en pocos años, sin que haya ocurrido en ese país una guerra o un desastre natural, significa que quienes administran ese Estado, que es además inmensamente rico, no han estado a la altura de sus responsabilidades. Digámoslo de una vez: que la política exterior de los Estados Unidos sea el mismísimo infierno, (que ahora tumba gobiernos con jueces y no con generales), no significa que Nicolás Maduro y su gobierno sean el paraíso. No. El discurso antiimperialista y sus válidos argumentos no pueden justificar lo injustificable. El triunfo de Maduro en las pasadas elecciones tuvo que ver no solo con las artimañas que desde el poder se realizaron, sino también (parafraseando a Kissinger) con la “IRRESPONSABILIDAD”, pero no de los votantes, sino de una oposición que fue incapaz de unirse y sacrificar proyectos personales, grupales y/o empresariales por el presente y el futuro del país de todos.

“EL FUTURO NO ES LO QUE ERA”.- El de la Guerra Fría era un mundo que las ideologías enfrentadas hicieron de blanco y negro, de infierno o paraíso. Cayó el muro de Berlín, fracasó la aplicación del marxismo en casi todo el mundo, (lo de los chinos es un maoísmo capitalista), y de repente nada es lo que era, porque el futuro fue ayer, que siempre digo. Uno crítica al imperio y su imperial arrogancia, pero no puede celebrar lo que los herederos de Hugo Chávez han hecho con la herencia de su líder. Cómo han desparramado todo lo que para beneficio de los más pobres había logrado Chávez después del desmadre de adecos y copeyanos, hagan memoria. Ahí está el drama. Sin el apoyo de las Fuerzas Armadas es harto difícil que estos golpes de Estado a la nueva usanza prosperen. Pero algo tiene que hacer el mundo, más allá de la arrogancia imperial del señor Trump y la torpeza abismal de Nicolás Maduro.

“SI CAE ESPAóA...” Hasta ahora la posición más sensata que hemos visto, y ojalá llegue a ser la de la Unión Europea, ha sido la del gobierno español que ha elogiado el comportamiento de quien preside la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, pero sin reconocerlo como presidente de la República; ha reconocido la legalidad de la Asamblea Nacional, pero ha insistido en la búsqueda de una salida pactada (recuerden la transición española) “QUE HAGA POSIBLE LA CELEBRACI”N DE ELECCIONES LIBRES, QUE PERMITAN EXPRESARSE DEMOCRÁTICAMENTE AL PUEBLO VENEZOLANO”. Eso. Eso. Los líderes del mundo deben hacer todo lo posible, -y parte de lo imposible- para hacer viable una negociación que aleje el fantasma de la guerra civil en la patria de Bolívar, un fantasma que cada vez es menos un fantasma y es más una dolorosa posibilidad. España sabe muy bien qué es una guerra civil, la muerte entre hermanos, ay; la suya de 1936 es una herida que aún sangra. Tócala otra vez, Sam, tócala otra vez: “SI CAE ESPAóA, -DIGO, ES UN DECIR-, SI CAE ESPAóA, SALID, NIóOS DEL MUNDO; ¡ID A BUSCARLA!”, César Vallejo.