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Puntos de vista martes, 11 de diciembre de 2018

PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

Nicolás IV (1288 – 1292), el primer papa franciscano

  • Nicolás IV (1288 – 1292), el primer papa franciscano
Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.
mmaza@pucmm.edu.do

Tardaron casi 11 meses en elegirlo. El cónclave estaba irremediablemente dividido. El calor romano empequeñeció las facciones matando a 6 de los cardenales. Los demás sacaron pronto la conclusión prudente y huyeron a zonas más frescas. En Roma quedó solamente el cardenal franciscano, el fraile Girolamo Masci. Cuando los cardenales regresaron a Roma, en febrero de 1288, lo eligieron papa por unanimidad. No quiso aceptar a la primera, pero se rindió a la segunda. Se llamó Nicolás IV en agradecimiento a Nicolás III que lo había creado cardenal.

De jovencito se había unido a los franciscanos. De Provincial pasó en 1274 a suceder a San Buenaventura en la dirección de la orden. Era el primer franciscano papa. Encontró que Roma era una ciudad insegura, apenas pudo residir en ella, pero él mismo contribuyó a las luchas e intrigas entre las familias romanas mostrando una abierta parcialidad por los Colonna, a quienes les debía favores, cual político de una cierta ínsula caribeña. Hizo que eligieran senador de Roma al energético Giovanni Colonna, a otro lo nombró cardenal y repartió entre miembros de la misma familia lucrativos cargos administrativos. El vulgo lo caricaturizaba, sacando apenas la cabeza desde adentro de una columna, emblema de los Colonna.

Embelleció Roma, restauró Santa María la Mayor y el Palacio Laterano. Mantuvo la lealtad del papado a la Casa de Anjou, por lo cual, se movió para que Castilla y Francia se aliaran contra Aragón, a fin de que se le devolviera Sicilia a la Casa de Anjou. El Papa tuvo que aceptar un armisticio organizado por Inglaterra. Le levantó la excomunión a Alfonso III de Aragón cuando éste prometió que no ayudaría a su hermano Jaime de Sicilia, A la muerte de Alfonso III, Jaime pasó a ser rey de Aragón y dejó a su hermano Federico reinando en Sicilia.

Al Papa Nicolás IV le tocó ver lo que sería en la práctica el final de las cruzadas cuando cayó Acre en manos musulmanas en mayo del 1291. Ningún monarca respondió a los clamores del papa pidiendo ayuda.

La historia reconoce a Nicolás IV como un papa misionero. Envió al fraile franciscano Giovanni di Monte Corvino a la corte del Gran Kubla Khan en 1289. Nicolás envió misioneros a los Balcanes y el Medio Oriente.

En 1289 asignó al colegio cardenalicio la mitad de las entradas de la Sede Apostólica la administración de múltiples dependencia papales y el nombramiento a cargos importantes.

Nicolás IV intervino en una de las controversias más apasionadas de la historia de la Iglesia: la pobreza franciscana. Mediante la bula “Exiit qui seminat” del 14 de agosto de 1279 y apoyándose en su colega franciscano San Buenaventura, Nicolas IV distinguió entre el voto de pobreza, que definió como no tener nada en propiedad y el “uso moderado” que permitía a los franciscanos usar de manera moderada de sus casas y pertenencias. La orden había crecido tanto que ni siquiera esta pobreza dulcificada rigió la vida franciscana. Francisco falleció en 1226. Su figura y su mensaje eran tan oportunos, atrayentes y evangélicos, que apenas 24 años más tarde los franciscanos ya eran 30,000 (David Burr, 2001, The Spiritual Franciscans, 4).

La distinción entre la pobreza y el uso moderado de los bienes del papa Nicolás IV fortaleció a una brillante oposición radical franciscana. Así, el franciscano Pedro Juan Olivi (Ü 1298) criticaba a sus hermanos: aceptando obispados y dedicándose tanto a la evangelización de nobles y señores, se habían desviado de Francisco de Asís por más aprobaciones papales que tuvieran. Olivi rechazaba esa Iglesia carnal, enredada en la búsqueda del poder y del dinero y trabajaba por una Iglesia espiritual, fiel a Francisco y Jesús. Muerto el papa Nicolás IV, su sucesor pareció ser el papa angélico de una Iglesia espiritual.

El autor es Profesor Asociado de la PUCMM