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Puntos de vista miércoles, 19 de septiembre de 2018

PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Gobiernos parlamentarios

  • Gobiernos parlamentarios
FÉLIX BAUTISTA

Se puede definir la forma de gobierno parlamentaria, como aquella en la que el poder ejecutivo responde únicamente al parlamento, quien puede obligarlo a dimitir, evidenciándose la existencia de una relación de confianza entre ambos. Este modelo, surgido a partir de la experiencia inglesa, ha sido clasificado por el profesor de Derecho Constitucional español Dr. Francisco Massó, en formas parlamentarias clásicas; parlamentarias racionalizada; formas de gobierno parlamentarias con primer ministro elegido por el pueblo; formas de gobierno parlamentarias con primer ministro elegido por el parlamento, entre otras.

La forma de gobierno parlamentaria clásica del Reino Unido, es la forma típica de muchos ordenamientos, con la diferencia de ser un Estado constituido sobre la base de una Constitución no escrita. Es una monarquía parlamentaria dualista, ya que el Rey mantiene los poderes de las monarquías constitucionales en el poder ejecutivo y participa en el legislativo. En Reino Unido existe desde hace más de 100 años el sistema bipartidista y el primer ministro es elegido por voto directo y secreto de los ciudadanos, para que ejerza la dirección política de la nación. En esta forma de gobierno, la Cámara de los Lores se encuentra jerárquicamente por debajo de la Cámara de los comunes, en donde prevalece la regla de que el Primer Ministro es el jefe general de la mayoría y del partido, ya que el gobierno es un gobierno de partidos. En 1937, con la Ley “Minister of the Crown Act”, se le reconoció al jefe y líder del partido de oposición, una serie de derechos y deberes, en el sentido de que eventualmente sería el próximo Primer Ministro y en todo caso, jefe del Gabinete de la Sombra. Esta forma de gobierno, se conoce como el “Modelo de Westminster”.

En Europa, el mejor ejemplo de la forma de gobierno parlamentaria racionalizada es Alemania. Esta nación, que estuvo separada durante cuatro décadas, promulgó una Constitución que trataba de evitar en gran medida la concentración excesiva de poder en un solo órgano, lo que trajo como consecuencia el establecimiento de un gobierno federal, en el que la administración pública está desvinculada de la política y donde los partidos totalitarios no tienen espacio de desarrollo. Por estas características, se denomina a Alemania, como una democracia protegida, definida por el Dr. Massó como “aquella particular forma de Estado democrático de derivación liberal que, para defenderse de sus enemigos, no duda en limitar el ejercicio de algunos derechos y libertades del ciudadano”.

Otro ejemplo de gobierno parlamentario racionalizado es España, a partir de la aprobación del Texto Constitucional de 1978. Este sistema ha sido exitoso, por ser muy parecido al alemán en cuanto a su forma de gobierno y por poseer una ley electoral proporcional y selectiva. Además, a la figura del presidente y jefe de gobierno español -Canciller en Alemania-, se encuentran subordinados los Ministros, los cuales son nombrados y suspendidos de sus funciones por este. El presidente tiene la facultad de solicitar la disolución de la Cámara y puede ser cesado de su cargo a través de la moción de censura constructiva. La figura del Rey en el gobierno español no es simbólica, sino que, influenciada por el antiguo modelo francés, tiene una función moderadora y de arbitraje entre las instituciones.

En Suecia, luego de proclamada la Constitución de 1974, el Rey pasó a convertirse en una figura honorífica y no posee funciones de dirección política ni participación en las relaciones que vinculan al Gobierno con el Parlamento y viceversa. El gobierno sueco está conformado por un órgano colegiado, compuesto por el Primer Ministro, designado por una propuesta del Presidente del Parlamento y los demás ministros. El Rey solo recibe informaciones de los asuntos del Estado a través del Primer Ministro.

El procedimiento para seleccionar al Primer Ministro, se inicia cuando el Presidente del órgano legislativo hace la propuesta al Parlamento, el cual tiene un plazo de cuatro días para ser rechazarlo o aprobado. En caso de rechazo, el Presidente del parlamento puede reintroducir su propuesta hasta tres veces. Si se rechaza tres veces, se convoca a elecciones. El Primer Ministro, una vez instalado, tiene la facultad de nombrar a sus ministros, a los cuales puede también revocar. Si el Primer Ministro y todos sus ministros, son censurados, se procede entonces a organizar elecciones, para que el cuerpo electoral decida. Este procedimiento, según los expertos, garantiza una extraordinaria estabilidad al sistema democrático sueco.

Grecia es otro ejemplo de gobierno parlamentario racionalizado. Algunos analistas lo han definido como el gobierno parlamentario más racionalizado que existe en la actualidad, a partir de su reforma constitucional de 1986. El Presidente de la República tiene la facultad de nombrar al Primer Ministro y los demás ministros. Además, puede disolver la Cámara, luego de la caída del gobierno presidido por el Primer Ministro o por dimisión o censura. La Cámara reelegida, solo puede ser disuelta un año después, si no ha sido posible formar un nuevo gobierno. El modelo griego obliga a los actores políticos representados en el parlamento a garantizar la gobernabilidad mínima.

La Constitución italiana de 1948, procuró evitar los excesos de poder del Ejecutivo, por la experiencia fascista, la racionalización del parlamentarismo y la influencia de los partidos, los cuales tenían intereses contrapuestos. En este modelo o forma de gobierno, el Presidente toma casi igual relevancia que el Rey en los modelos parlamentarios. Tiene la facultad de nombrar al Presidente del Consejo; proponer a los Ministros para conformar el gobierno; autoriza la presentación de proyectos de ley; puede devolver las leyes al parlamento antes de ser promulgadas, con las revisiones que considera pertinentes, para que el parlamento las analice nuevamente; tiene poder de gracia y preside el Consejo Superior de la Magistratura y el Consejo Supremo de la Defensa. En resumidas cuentas, en el modelo italiano, el Presidente es un símbolo de unidad nacional y al mismo tiempo protagonista de la dirección política de la nación. Las modalidades de elección de Primeros Ministros por el pueblo y por el parlamento, lo trataremos en una próxima entrega.  


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