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Puntos de vista martes, 07 de agosto de 2018

EL BULEVAR DE LA VIDA

Regresando a casa

  • Regresando a casa
Pablo McKinney
pablomckinney@gmail.com

“EL TIEMPO, EL IMPLACABLE, EL QUE PAS””. Las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir y ni un minuto antes y ni un minuto después. No te quejes nunca, nunca te quejes. El bendito tiempo -que solo controla Alá o, en su defecto, Sir Stephen Hawking- coloca todo en su lugar. Tal que el rechazo de los tres periodistas conductores del programa ENFOQUE MATINAL (CDN de 7:00 a 9:00 a.m.) a compartir la conducción de este con el también periodista Nelson Rodríguez, provocó que el propietario del canal nos propusiera retornar a ese espacio que, con el nombre EL BULEVAR CON PABLO, nuestra empresa creó, diseñó y produjo desde septiembre de 2008 a julio 31 de 2013. Con mis palabras de hoy, solo pretendo dejar establecido y aclarado aquí, que mi presencia en el programa desde ayer lunes no es una sustitución de nadie, sino un retorno a ese todo que es la casa; el regreso a un hogar de análisis y entrevistas que durante casi cinco años ayudamos a construir con pluralidad, argumentos y mucho respeto a la verdad del otro, “espejo roto”. Cuando en agosto de 2013 fui sustituido por otros compañeros, nada cambió en mis afectos hacia ellos, no había por qué. Entonces, como toda esta tolvanera terrible -salpicada de innecesaria maledicencia- remite a regreso, a vuelta y a “volver, volver, volver”, cedo estas líneas a Mario Benedetti y a mi fraterno Joaquín Umbrales. Al fin, lo que no explica la poesía no hay científico que lo entienda.

DICE MARIO BENEDETTI.- “Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo/con mi peor y mi mejor historia/ conozco este camino de memoria/ pero igual me sorprendo/ Hay tanto siempre que no llega nunca/ tanta osadía tanta paz dispersa/ tanta luz que era sombra y viceversa/ y tanta vida trunca.

Vuelvo y pido perdón por la tardanza/ se debe a que hice muchos borradores/ me quedan dos o tres viejos rencores/y sólo una confianza/ Reparto mi experiencia a domicilio/y cada abrazo es una recompensa/ pero me queda / y no siento vergüenza /nostalgia del exilio. (...)

Vuelvo y se distribuyen mi jornada, las manos que recobro y las que dejo/ vuelvo a tener un rostro en el espejo/ y encuentro mi mirada./ (...)

Me fui menos mortal de lo que vengo/ ustedes estuvieron / yo no estuve/ por eso en este cielo hay una nube/ y es todo lo que tengo/. Tira y afloja entre lo que se añora/ y el fuego propio y la ceniza ajena/ y el entusiasmo pobre y la condena/ que no nos sirve ahora. (...) Nosotros mantuvimos nuestras voces/ ustedes van curando sus heridas/ empiezo a comprender las bienvenidas/ mejor que los adioses./

Vuelvo con la esperanza abrumadora/ y los fantasmas que llevé conmigo/ y el arrabal de todos y el amigo/ que estaba y no está ahora. Todos estamos rotos pero enteros/ diezmados por perdones y resabios/ un poco más gastados y más sabios/ más viejos y sinceros.

Vuelvo sin duelo y ha llovido tanto/ en mi ausencia en mis calles en mi mundo/ que me pierdo en los nombres y confundo/ la lluvia con el llanto/.

Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo/ con mi peor y mi mejor historia/ conozco este camino de memoria/ pero igual me sorprendo”.

DICE JOAQUÍN UMBRALES. Vuelvo a ti y en ti vuelvo al amor rescatando mi alma del olvido/. Vuelvo a ti porque he arrastrado tu imagen, tu mar, tus miserias y la asolada ternura de tu afecto/ en cada uno de estos días, países, donde he sido, sigo siendo y soy un extranjero.

Vuelvo a ti y estoy lleno de pasiones/ me pueblan algunas ironías/ dos o tres desengaños y muy pocos rencores/.

Vuelvo a ti y la esperanza comienza a enamorarme/ empiezo a creer que eres posible y casi soy feliz de imaginarte/.

Vuelvo a ti y no tengo temor de idealizarte, (de hacer de tu recuerdo un templo)/ tanto he aprendido a comprender tus desvaríos/ que tus horrores los vivo como míos/ y es más fácil amarte, si te entiendo/.

Volver es empezar, pero más viejo/, sólo un sueño me queda de estandarte/ media vida me mira en el espejo/ y mi única voz para entregarte.

El mundo anda borracho de intereses/ se ha internado la utopía en “El 28”/ pero vuelvo a tus calles/, sudoroso y caliente el corazón/ ... para quererte, para quererte.