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ORLANDO DICE

Lo que pudo ser y no fue

  • Lo que pudo ser y no fue
Orlando Gil
orlandogil@claro.net.do/@orlandogildice

CARTA, COMUNICADO.- La carta del presidente Danilo Medina y el comunicado de la Conferencia del Episcopado no cambia el panorama de la Ley de Partidos, pero sí las perspectivas y las posibilidades. Los diputados reaccionan como les da la gana, sin darse cuenta de que las apelaciones no van dirigidas a ellos, sino al liderazgo mayor de los partidos, o a las agrupaciones que tengan representación en el Congreso Nacional. El panorama no cambia, pues siguen siendo las mismas instancias y por igual los actores. Las cámaras y los senadores y diputados que antes no lograron entendimiento, que quisieron burlarse unos a otros, pero que ahora con una encomienda superior, pueden obviar lo necio y centrarse en lo principal. Que la Ley se apruebe y sirva a altos fines. Lo que se veía entre manos era tomarse el pelo y manipularse unos a otros, aprovechando circunstancia de mayoría y no resolver un impasse más de caprichos que de realidades políticas. Un pulso de muchachos en que los codos resbalaban y se decidía en el aire. El Episcopado por un lado y el Ejecutivo por el otro crean condiciones para un entendimiento al borde del abismo. Lo que se veía y tenía era  una simulación inútil en que se aparentaba una puja de cámaras cuando en verdad una competencia de liderazgos. Y  sucediendo dentro del mismo partido...

 

PERSPECTIVA NUEVA.- La perspectiva mejora porque obliga a las fuerzas políticas a recogerse en los diferentes escenarios, en el estrictamente legislativo y en el enteramente político. Desde el momento en que los partidos aceptan lo que pudo ser y no fue, esto es, la comisión bicameral, la voluntad política está en condiciones de encontrar maneras de salir a camino. Las soluciones se darán por añadidura. Siempre será difícil apearse del tigre, pero solo si no se le adormece antes. La sugerencia del jefe del Estado y la exhortación del Episcopado se dan la mano, aunque no se toquen. Los medios aparecerán, si la intención es buena, y como se trata de  superar un impasse, y evitar que llegue a crisis, si no se tiene solución ideal, por lo menos salidas alternas. ¿Acaso no se intentaron entendimientos o exploraron vías que no eran institucionales, pero si efectivas? Aunque se resienten las partes, la verdad que un estatuto político de la envergadura de las leyes de Partidos y de Régimen Electoral no podía aprobarse en un dos por tres. A lo sumo un parto doloroso, aunque no sangrante, o la conformación de una situación. Las batallas no pueden ser interminables, o llega momento de tregua, o de rendición. Cada bando usó sus mejores armas, y a la vista de todos que  no hubo un real ganador...

REACCI”N RÁPIDA.-  Lo inteligente será volver sobre los pasos  con ánimo más despejado y sin el interés anterior de dañar al otro, dejando de considerarlo enemigo acérrimo y mejor socio en una empresa política trascendente. Leonel Fernández lo entendió, y diría que muy rápido, y no parece que improvisara pasos, sino que dio impresión de que la pieza estaba ensayada y el ánimo dispuesto para la puesta en escena. Como se dice corrientemente nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer, y todavía el pasado miércoles los seguidores de Fernández y de Danilo Medina se tiraban cajas y cajones en la sesión de la Cámara de Diputados, ajenos a la salida que venía en camino. ¿Concertó Fernández con Medina, o viceversa? Nadie tendría el dato, y no se conoce de enlace entre ellos, pero en política todo es posible, nada es casual, y hasta las coincidencias se acuerdan. Porque no solo Fernández reaccionó favorablemente, sino también gente del equipo, los estrategas de la sombra. Entienden, y no hay porque sacarlos de su delirio, que la combinación con la oposición surtió el efecto. Que el grupo Medina, que adentro era indoblegable, tuvo que rendirse a la realidad de fuerzas diversas actuando de conjunto, afuera...

PENSAR BIEN.- El fluido entendimiento entre las partes del PLD, por lo menos en apariencia, lleva a pensar en negociaciones bajo cuerda, a acuerdos prodigiosos. Si el escenario del comité Político era imposible, por avasallante,  e igual la instancia legislativa, por el empate, lo propio era  buscar avenimiento marginal por vías que no fueran usuales o institucionales. Lo malo de los partidos, incluido el PLD, es que entre los suyos nadie está en condiciones de asumir como árbitro. Los obispos antes de pronunciarse se reunieron con gente de la Junta Central Electora, y aunque tenían ideas de la situación y posible desenlace, confirmaron los hechos y afirmaron el credo que luego hicieron público. ¿Habló la Iglesia con el presidente o la dirigencia del PLD, o propiamente con Danilo Medina y Leonel Fernández? Teológicamente más que posible, y vale al efecto recordar el mandato divino, la frase de Jesús, de que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda. A la política no le gusta que le descubran todas las señas, pero no pueden darse tantas coincidencias de carta, comunicado y réplica favorable, sin un conversatorio previo. Que nadie se sorprenda si la Iglesia o uno de sus dignatarios, que podía ser el Arzobispo de Santo Domingo, aparece en papel de mediador...

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