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Encuentro fallido por una mala jugada del destino

Aníbal López

El Señor presidente Dr. Leonel Fernández invitó al Comandante Ramón Manuel Montes Arache y a los sobrevivientes históricos, Cuerpo de Hombres Ranas, a una reunión-almuerzo en el Palacio Nacional el 20 de diciembre de 2009.

El Comandante muere el 23 de diciembre de 2009, pues todo se derrumbó, quedamos sin cabeza, sin mando, sin líder militar. Triste fi nal.

El señor presidente sintió tristeza por la pérdida tan sensible de nuestro comandante de armas y no se amilano e invito a los desorientados Hombres Ranas a un almuerzo con él, el 30 de diciembre de 2009, dando seguimiento a lo prometido, pues, esta vez, sin nuestro Comandante visible, entendimos sencillamente que en este mismo instante el liderazgo, directo lo asumía el señor presidente y como en verdad es, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y la Policia Nacional.

Debemos puntualizar, que fue un encuentro interesante, el Señor presidente se despoja de su alta investidura para frasear palabas, como si fuéramos todos iguales o parecidos, pues no se dejó esperar, todos admirados ante la sencillez y humildad de este gran ciudadano, parece que con nosotros se rompió el hielo, vino el saludo de uno a los otros como siempre, muy afable el mandatario, interactuamos por iniciativa de él, preguntas y respuestas, por ejemplo, a quien suscribe, el señor Jefe del Estado me pregunta el porqué de mi participación en la guerra y por qué no acepté ir a territorio americano?, ¿por qué el Comandante Montes Arache me elije a mí para disparar la granada al tanque de guerra en el Hotel Matum? Y por último, me pregunta ¿por qué la participación de los Hombres Ranas en la guerra? Cada una de estas preguntas fue contestada al señor presidente, y a seguidas, me responde diciéndome: increíble escuchar de los propios protagonistas. Uno se forja su propia idea, ya que en ese momento histórico de ustedes, yo apenas contaba con 13 años de edad y oía comentarios de las hazañas de estos formidables y magnífi cos hombres.

Señor Presidente, en nuestra conversación de preguntas y respuestas, miramos al rostro de cada uno de nosotros y tenemos que admitir que a nuestro alrededor quien poseía ansiedad de escuchar las narraciones de cada uno de nosotros, atento y fi jo contemplando dichas respuestas, sentimos en su rostro que era un alumno interesado en aprender o escuchar la veracidad del acontecimiento bélico del 24 de abril.

Tenemos que advertirles a nuestros lectores que en el movimiento fuimos una parte de un todo, pero signifi cativo.

Exhortamos al Presidente que el encuentro con los Hombres Ranas usted lo haga con los otros participantes.

Señor presidente, esta es parte de su grandeza, usted se hizo acreedor de la cuenta sin pagar que la Patria posee con nosotros y los demás, pues al fi nal de nuestra vida usted tiene buenas intenciones para con nosotros y tenemos que alabar y resaltar esa iniciativa suya y si alguien se atreviese a escribir o blasfemar que esta alabanza tiene un precio material sería un necio pueril, pues lo cortés no quita lo valiente y admitir lo bueno de los demás es lo que nos hace grandes.

No tendríamos jamás en la vida como recompensar esta generosidad Usted es el primero y el único Presidente que ha tenido la gentileza de reunirse con los continuadores de Juan Pablo Duarte y los restauradores de la República.

Excelentísimo, toda deuda tiene su precio y no hay deuda que no se pague. Nuestro precio es incuantifi cable, le podría dar un avance de una parte de nuestro precio.

El 24 de abril, al mando del Comandante Francisco Alberto Caamaño y el líder militar Comandante Montes Arache intentamos por la vía rápida la toma del poder político, pues esto lo impiden fuerzas externas e internas de que se materializase parte de nuestro precio.

Presidente, no pase por pasar, haga huellas al caminar, hay hombres tan grandes y tan pequeños como los demás, cuando usted deje de ser el mandatario, que sea un ciudadano común, el pueblo dirá: “que sencillo es ese ciudadano y cuántas cosas buenas y grandes hizo por la Nación, porque se interesó en solucionar las necesidades y calamidades de los ciudadanos”.

Señor Presidente, como este es el mes del Gran Patricio Juan Pablo Duarte, parézcase a él, siga sus ideales.

Gracias señor presidente, por la generosidad y esfuerzo que hizo para elevar a lo más alto de la Nación como héroe nacional al Comandante Ramon Manuel Montes Arache.

Viva para siempre.

Gloria eterna señor Comandante.

El autor es Capitán de Fragata ® del Cuerpo de Hombres Ranas  

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