UN MOMENTO

Trampas e inocencia

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Mons. Ramón Benito de la Rosa y CarpioSanto Domingo

Hay un tema en las Sagradas Escrituras que es de siempre, y es un tema que aunque no esté en la Biblia es tan humano: las trampas.

Hay personas que son tramposos, que hacen trampa en todos los sentidos y quieren presentarse como inocentes, como el que no quiere nada, y en la vida nosotros encontramos a estas personas en la vida del barrio, las podemos encontrar en la vida de un pueblo, a nivel nacional e internacional, hacen trampas, y lo tremendo es que quieren presentarse como inocentes. Nosotros, sí hubo sobornos, pero somos inocentes de lo que ha pasado.

Esta tendencia, nos muestra lo que en el fondo el ser humano quiere, nosotros queremos ser inocentes, limpios, queremos vivir los valores y nos embarramos con las trampas y hemos de ser muy claros, si uno ha caído en una trampa, si ha sido tramposo, lo que tiene que hacer es decir, yo quiero ser inocente.

San Agustín recuerda esto tantas veces: “Yo fui un gran pecador”, pero después él dijo, “Yo quería ser inocente”, y todo ser humano está llamado a ser inocente y limpio y San Agustín nos habla, que aquel que dice yo quiero ser inocente, Dios lo lava de tal manera, la gente lo perdona para que vuelva a ser inocente, pero tiene que rehacer todo lo que hizo de tramposo y tiene que volver a ser inocente.

O somos inocentes o queremos ser inocentes, aunque no lo seamos, pero dolorosamente nos volvemos tramposos, y para volver adquirir la inocencia, hay que dejar la trampa, arrepentirse de ella y reparar los daños que se hicieron con las trampas.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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