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Puntos de vista jueves, 30 de junio de 2016

Las necesarias jornadas contra el zika

Ignacio Nova
ignnova1@yahoo.com

Cinco jornadas nacionales ha coordinado y llevado a cabo el Ministerio de Salud Pública en el esfuerzo oficial por controlar la propagación de mosquitos, reducir la incidencia de las enfermedades que transmiten y eliminar las muertes que causan en la población.

La jornada más reciente ocurrió el pasado fin de semana, cuyo resultado fue eliminar 217 mil criaderos. En las cinco realizadas hasta la fecha se han erradicado más de 1.3 millones.

Aunque para algunos estas campañas no parecen efectivas, por “esporádicas”, lo cierto es ellas apuntan a superar esa cultura nacional de convivencia con los mosquitos que impide a la población entender que se trata de un enemigo letal y actuar en su eliminación.

Las Jornadas forman parte de políticas públicas promotoras de la salud colectiva.

Al reducir la población del vector que transmite Zika, Dengue, Chicungunya y otras ócomo la Microcefalia y el Síndrome Guillian Barréó la incidencia de estas enfermedades cede, forzosamente.

A falta de vacuna, la necesidad de ls jornadas adquirió valor axiomático entre epidemiólogos, la Organización Mundial de la Salud y su sede regional, la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS), por observación empírica y comprobación metódica y ensayos. Está documentada la relación directamente proporcional entre población de mosquitos e incidencia de los males que transmiten.

Estas jornadas son la forma directa de eliminar el vector; de importancia singular en países tropicales. Por nuestra ubicación geográfica, heredamos un  clima con lluvias en 1 de cada 3 días. Estas crean las condiciones ambientales ideales para la reproducción de mosquitos haciendo que la tendencia ambiental de su población apunte a un crecimiento estimulado, además, por factores predisponentes de carácter, social, cultural y económico.

Ante esta realidad, las jornadas del Ministerio de Salud Pública y del gobierno son necesarias para lograr el objetivo señalado por la Estrategia de Salud en el campo: reducir la población de mosquitos. Más donde incremente o apunte a aumentar la incidencia de las enfermedades que transmite.

Vistas así, se revela que las jornadas de eliminación de criaderos y prevención constituyen un medio idóneo de control epidemiológico. Descansan sobre información estadística de primera mano que indica dónde aumenta la población de mosquitos y dónde se reportan alzas en los casos (incidencia) de las enfermedades que causan sus picaduras.

En el país, dos fuentes básicas acopian esta data: el Centro de Control de Enfermedades Transmisibles (Cencet) y de la Dirección Nacional de Epidemiología (Digepi), ambos del Ministerio de del Salud Pública.

La Digepi se ha establecido como fuente de información acreditada. Sus boletines integran la base de datos de OMS/OPS. El Cencet, por su parte, cuenta con el reconocimiento de esas instituciones: En 2013 fue premiado “por su uso innovador de la tecnología” para tratar los casos puestos bajo su acción; “por integrar a diversos sectores en la respuesta como turismo, agricultura y construcción; y por hacer un manejo integrado de vectores que contribuye a controlar dengue, entre otros logros”.

Como es conocido, en cada nación existen enfermedades endémicas y otras con alto riesgo de convertirse en epidemias. Los sistemas de salud monitorean su desarrollo a través de reportes obligatorios para controlar su incidencia.

Así, la Ley General de Salud 42-01 obliga a los médicos, clínicas y hospitales a reportar las enfermedades declaradas bajo vigilancia por el Ministerio de Salud.

Entre otras, es obligatorio reportar los casos de Malaria, Dengue, Zika, Chicungunya, Cólera, de enfermedades respiratorias agudas, de muertes maternas e infantiles y, desde el pasado 14 de abril del 2016, de Guillain Barré y Microcefalia. Su incidencia semanal se informa en los referidos boletines epidemiológicos.

Este tipo de acciones, junto a otras, forman parte del “Plan Nacional de Prevención y Reducción de Muertes por Dengue” que Salud Pública presentó a la nación el 9 de septiembre del 2015.

Su eficiencia la comprueba que, en tanto la incidencia de Dengue incrementó desde el año 2015, las muertes por su causa han reducido, a pesar de los niveles de deficiencias que las propias autoridades denuncian en los hospitales.

Es saludable observar que el control epidemiológico no es posible sin la participación comunitaria.

Salud Pública, en estas jornadas, se enfrenta a otra cultura: la separación gobierno/gobernados que los sectores conservadores imprimieron como característica del Estado dominicano. Esto dice que no existen articulaciones que garanticen la participación comunitaria en los objetivos derivados de las razones de Estado como, en este caso, la salud y su expresión colectiva: el control epidemiológico.

Por ello, la prensa muestra a una Ministra de Salud y a unos encargados de departamentos de esa y otras agencias públicas interactuando con las poblaciones de base, en acciones directas que jamás sustituirán lo deseado: el empoderamiento comunitario de la vigilancia a favor de la salud colectiva; el trabajo cotidiano y permanente de la gente a favor de sí, en sus comunidades.

En tal realidad, ¿no son mayores el mérito y la importancia de las jornadas de prevención y erradicación de vectores llevadas a cabo por Salud Pública y el gobierno?

Aunque otros medios, motivadores y modeladores de la conducta social puedan incorporarse.

Las jornadas y el incremento de la calidad de la atención médico-hospitalaria deben continuar en la mira, como objetivos esenciales de la rectoría de la Salud de la República Dominicana porque, pese al magro presupuesto del Ministerio de Salud y el drama hospitalario, en salud colectiva y en otros indicadores de salud empiezan a verse resultados.