Tiempo para el alma

“Por nuestro Señor Jesucristo hermanos, y por el amor que infunde el Espíritu Santo, les recomiendo que luchen a mi lado rezando por mí a Dios”. Rom. 15: 3. En nuestras oraciones diarias hay peticiones que no faltan: oramos por la salud de nuestros hijos, por nuestra propia salud y la de nuestra pareja; por nuestros padres, nuestros hermanos de sangre, nuestros proyectos personales. Rogamos a Dios que nos ayude a conseguir lo que tanto anhelamos. Incluso hay quienes piden por la paz mundial, por todos los enfermos, los presos, los dirigentes de políticos y los desvalidos.

No olvidemos a nuestros amigos, esos que hemos elegido y que Dios nos tenía guardados para acompañarnos en este paso por la vida; esos que tienen problemas y necesidades como nosotros. Dice Proverbios 17: 17 que: “En todo tiempo ama el amigo. Y es como un hermano en tiempo de angustia”. Una hermosa expresión de amor a nuestros amigos-hermanos es orar por ellos y por sus necesidades, y nuestro Dios de paz estará con ellos y con nosotros. Amén.

Tags relacionados