No debiliten Agricultura 

El secreto del éxito del Presidente ha sido su diseño de un modelo cultural y de trabajo especial de cercanía y apoyo a la educación, la banca solidaria y a la comarca rural, quizás ilusionante porque abre un abanico de oportunidades para las demás comunidades que esperan la oportunidad aunque luzcan exageradas; asimismo, la exhibición de una enorme sensibilidad. Aunque podía quedar la sospecha o sensación al final de que puede ser fraguada toda una acción oportunista: que no es por convicción, sino por conveniencia política. A nosotros nos luce que es por su convencimiento, su humildad “franciscana” y sus propias vivencias comarcales. Él mismo ha dicho que no tienen un propósito clientelista o populista (86 visitas, 323 proyectos y RD $4,140.80 millones de peso.) Esta realidad ha servido para elogios y reconocimientos al Presidente y al Gobierno, sin embargo , me preocupa, sobre todo, la sustitución de la capacidad del propio Ministerio de Agricultura que se ha visto disminuido, no solo en lo presupuestario, sino en lo operativo, por el máximo papel que el jefe de Estado tiene desde el punto de vista constitucional y desde el punto de vista del jefe de la administración pública, que le proporciona el máximo de decisiones y de disponibilidades que en sus propias manos constituyen, además, un poder moral. Y toda esta preocupación nos viene de pensarse que las visitas son la panacea cuando en realidad son un paliativo, un esfuerzo de mejorar el ingreso rural y el mejoramiento de la vida sobre la base de fortalecer la asociatividad en el campo. Pero también es entendible que el complemento de las visitas es la capacitación a técnicos y productores, la asistencia y la validación tecnológica. El crédito sin asistencia técnica es un riesgo de inversión. Esta es, y tiene que prevalecer, la verdadera función del Estado. Recientemente, el Presidente de la Junta Agro empresarial Dominicana, Sr. Pedro Brache Álvarez, ha pedido prácticamente que se “constitucionalice” mediante un “pacto por la continuidad de las actuales políticas a favor del campo dominicano; para que el campo se siga tomando en cuenta en la estrategia de desarrollo del país”. La idea es buena, pero que se haga sin desmedro del Ministerio que ha venido perdiendo espacio en favor de instituciones privadas como la que el propio Brache dirige, que alcanza ya niveles de participación de mayor calado que el propio Ministerio. (No necesariamente el modelo de cultura y de trabajo del Presidente puede ser llevado al terreno de lo mítico, y adoptarse en toda su extensión, pues es bien sabido que otro Presidente dominicano utilizaba el domingo para visitar el cementerio y, sin embargo, construyó la más grande obra infraestructural rural de la nación). La Junta Agroempresarial maneja fondos europeos dedicados a fortalecer el sector bananero, que deben estar en el organismo oficial; el manejo de los productos de la Rectificación Técnica, la reforma del sector, la regulación de los clústers, formulan proyectos de leyes, quieren liderar la reestructuración de las instituciones, manejan programas de desarrollo dirigidos a pobres rurales, en fin, dirigir la transformación productiva restándole jurisdiccionalidad al Ministerio de Agricultura. No podemos permitir que se propicie un debilitamiento institucional para que lo ocupe el sector privado. Agricultura no puede perder su rol regulador y facilitador, es el rector de las transformaciones. Las políticas, estrategias y acciones a promover y ejecutar son de su competencia, claro, junto al sector privado en alianza de trabajo compartido.

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