VIVENCIAS
La gratitud mal entendida
Creo que la existencia del ser humano en el mundo o el ambiente en que le ha tocado desarrollarse, se prolonga por un motivo consustancial con éste: servir sin esperar una correspondencia por esta entrega. Cuantas veces no habrá sucedido que aquel a quien una prepara para ser un fiel discípulo te traiciona. Con certeza absoluta, cabe señalar, que habiendo enseñado a alguien un oficio determinado, éste cree saberlo todo, y procede a hacer alardes de sus conocimientos, en tal proporción que ya el “maestro” es una figura sin brillo al que no hay que agradecerle nada. Por esto se afirma que el agradecimiento es una virtud. En Luz una obra de meditaciones para cada día del año, encontré algo interesante sobre este tema. Entre la gratitud y la ingratitud hay un abismo que las separa. La gratitud trae aparejada una delicadeza de espíritu que valora los beneficios recibidos y no a creerse merecedores de todo. La gratitud y la humildad son inseparables, porque esta última hace reconocer y le da su justo puesto a quien nos ha hecho bien. En cambio, la ingratitud, que es caldo de cultivo en este mundo, lleva a mucha gente a creer que es digno de mayores beneficios que los recibidos. Uno de los clásicos ejemplos de ingratitud lo encontramos en la curación de los diez leprosos por Jesús, ya que sólo uno regresó para agradecer. Cuando refiero la gratitud mal entendida, es la de aquellas gentes que a sabiendas del beneficio recibido del bienhechor, se cree que todo lo ha logrado por su talento y dedicación. Más claro aun, es aquella actitud, de considerar, que lo aprendido durante un periodo de formación no tiene valor alguno, ya que los logros y frutos alcanzados se deben exclusivamente a la disposición de atender a lo enseñado. De una actitud como la anteriormente señalada, deviene el pernicioso comportamiento de creerse superior al que ha sido su mentor y guía. Hay una frase que considero lapidaria, que se aplica a la gente que distorsiona la esencia del agradecimiento: “pocas veces quien recibe lo que no merece, agradece lo que recibe”.

