REFLEXIÓN DEL ALMA

No perdamos nuestra nación

Avatar del Listín Diario
Leonor Porcella De BreaSanto Domingo

En los últimos 40 años la República Dominicana ha ido creciendo, cierto que con miles de dificultades; no obstante, hemos ido superando nuestros propios males para poder mejorar, realidad que no debe ni puede detenerse. Reconocemos nuestras propias indisposiciones, por circunstancias delincuenciales que sufrimos con alta criminalidad, añadiendo corrupción e impunidad. Consecuentemente la lucha no termina, nuestra alerta es indefinida para que esta tierra amada no se pierda. No olvidamos la masiva migración haitiana que nuestra economía no soporta; es inconcebible la prohibida deforestación dominicana por los haitianos para hacer carbón, imitando su tierra desértica. Necesitamos vivir sin ellos, sin que cuenten los interesados en salvaguardar sus bolsillos si no los aceptamos; no nos hundiremos por nadie. En el día de hoy esta reflexión es con finalidad de alertar al dominicano; todos debemos abrir los ojos, para no tener que emigrar del país que queremos y tenemos. Cada ser humano lucha por lo que quiere, con este criterio consideramos que es hora de enfrentar realidades inadmisibles o perderemos nuestra Patria. Sin lugar a dudas afrontamos un problema geográfico al lado de un país que poco a poco se convirtió en un Estado Fallido; eso no pesaría en nuestras vidas, si nos convencemos que no somos responsables de lo que ocurre en Haití. Nosotros también hemos pasado tiempos malos superados, supimos luchar para crecer, mientras gobernantes haitianos no pudieron manejar su Patria, por tanto, nadie puede ni debe pretender que la nación dominicana les ofrezca puertas abiertas para verter ese país en el nuestro. Vamos a ver si el Caricom, la CIDH, Las Bahamas y otras naciones latinoamericanas, nos dejan tranquilos en relación al vecino. Fuimos dominados por Haití 22 años, desde el 1844 somos libres; compartimos la misma isla, con educación, conceptos e idiomas distintos. Fuimos su gran ayuda después del terremoto, ahora padecemos terremoto de ideas; humanamente queremos ayudar al vecino, aunque convencidos que ha de ser en su tierra. No podemos actuar sólo con el corazón, tenemos una inmensa pobreza apremiante por socorrer. Se deben respetar las posibilidades dominicanas, nos urgen las deportaciones, o contrariamente muy pronto estaremos en las mismas condiciones de Haití. República Dominicana no soporta más presiones, es incomprensible como nuestro Presidente, siendo persona buena, capacitada, amante de su Patria, no detiene ofensas pequeñas o grandes de naciones que hipócritamente quieren endosarnos a Haití. Son excelentes para exigir, cuando suena la palabra deportación, ahí están desprestigiándonos, mientras ellos no abren puertas, ni ayudan económicamente a Haití; es más fácil echarnos ese país encima, irrespetando nuestras leyes y decisiones, en un alboroto internacional sin precedente, como el causado por el Veredicto del Tribunal Constitucional. Si esos países estuvieran en nuestra posición, no escucharían críticas de nadie, hicieran lo que tienen que hacer porque nadie los mantiene y a nosotros tampoco. Qué se entienda que este es un país soberano, pobre y con vergüenza; confiado en resoluciones del presidente Medina, que se ha ganado la confianza nacional. Ahora esos países son aliados de Haití por conveniencia propia, sin importarles si afectan nuestra nacionalidad y nuestra economía con juicios arbitrarios. ¡Voces internacionales corresponden a fusión de nuestra tierra, verdaderamente abusivo! ¡Lo que quieren es terminar con la existencia migratoria haitiana a costa nuestra! Todos tenemos que ayudar; al país dominicano no pueden cargarle la peor parte por nuestra situación geográfica, realidad nunca vista en ningún país fronterizo de Latinoamérica. ¡Que sigan soñando! ¡República Dominicana no se vence con facilidad! Definitivamente el presidente Medina debe enfrentar esta situación cerrando la frontera, o terminaremos siendo un Estado Fallido igual que la República de Haití.

Tags relacionados