Refuta crítica de sacerdote

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Ing. Miguel A. Haché S.Santo Domingo

Mientras tomaba un descanso en mi hogar, recibí varias llamadas telefónicas, en que amigos y amigas de mi parroquia me comunicaban su asombro e indignación, después de haber leído en uno de los medios de comunicación la fuerte críticas que el sacerdote Mario Serrano lanzó en contra de nuestro cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, sencillamente porque nuestro Arzobispo respondió a preguntas de los periodistas al terminar la Santa Misa con motivo del día de la Altagracia. Las preguntas de los periodistas estaban dirigidas al tema haitiano, a lo que nuestro Cardenal respondió que cualquier funcionario que hable del tema a nombre del gobierno, debe hacerlo con mucha claridad y sin titubeo. También respondió a otra pregunta diciendo que cualquier decisión del gobierno en prohibir la deportación de extranjeros residentes en el país, esta no contaba con su apoyo, añadiendo de que en ningún otro continente del universo existen países que prohíban tal acción. O también, como ciudadano dominicano rechazo a que se prohíba las deportaciones de extranjeros que visiten nuestro territorio, porque esta acción representa un peligro inminente para la Patria y hay muchas razones para pensarlo de esta manera. Pero fíjense bien, el sacerdote Serrano no tiene acostumbrado a este tipo de chercha, anda calle arriba y calle abajo con un grupo de gentes, queriendo hacer el papel de un Padre Billini de los indocumentados haitianos, y no se da cuenta que no está dando el mejor de los ejemplos en su ministerio. Cuando veo esta acción me siento confundido dentro de mi Iglesia. Es verdad, tenemos que ayudar, ser solidario, porque los haitianos son nuestros hermanos y vecinos, pero no en la forma que quiere hacerse. La iglesia Católica tiene sus normas y reglas para socorrer a los pobres y desvalidos. Criticar públicamente a la Jerarquía de la Iglesia es faltar a los valores éticos y espirituales de los compromisos asumidos en el día de su Ordenación. Estamos conscientes de que a Mario le asiste el derecho de disentir dentro y fuera de la Iglesia pero, conservando la prudencia y el respeto con sencillez y humildad. Esto es una falta de respeto a nuestro Cardenal, y se contradice cuando habla de que los pastores están llamados a dar aliento. La indisciplina es un mal ejemplo de la que hay que cuidarse. ¿Cómo es posible que este sacerdote hable de que la Iglesia debe acompañar a los más vulnerables? ¿Qué es eso? ¿A dónde estaba él? ¿A dónde está? ¿Qué es lo que vive en nuestra Iglesia Católica? Todo lo contrario, Mario nunca ha sido capaz de acompañar a los Obispos y Sacerdotes que luchan pacíficamente por la conserva del medio ambiente en nuestro país, Sacerdotes que luchan y enfrentan (sin faltarles a nadie) a las multinacionales que en procura de su riqueza están exterminando toda una población, la de Cotuí, y esos son dominicanos vulnerables, pobres y desvalidos. ¡Mario! Los están matando lentamente, sin embargo tu nunca te has unido a tus hermanos en la fe para defender a esos compatriotas. Por eso, si tu tienes algún interés particular en defender a los haitianos indocumentados, lo ideal es que pida tu traslado hacia el hermano país, y así tendrás mejores oportunidades para luchar contra el gobierno haitiano a fin de que documente a sus ciudadanos en procura de legalizarlo primero en su país. Recuerda que toda competencia se hacen en el terreno de juego y no desde las gradas. Finalmente, veo como tú defiendes a los pobres haitianos olvidándote de los pobres dominicanos, así no, hay que luchar con justicia. Por eso los acusan a ustedes por medios de televisión de que su lucha es interesada y es remunerada con recursos procedente del extranjero, y ustedes nunca se han defendido, ni mucho menos han demostrado lo contrario. Esto sí que le hace daño a nuestra Iglesia, estos sí son motivos para que la feligresías dude y les pierda la confianza a nuestros sacerdotes.

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