El PPH quema las naves en el PRD
La ofensiva del Grupo PPH contra el Ing. Miguel Vargas Maldonado alrededor del otorgamiento de un préstamo comercial del Banco de Reservas a una empresa propiedad de éste, fue un acto de desesperación política, bajo la falsa premisa de que con ello hundirían moral y políticamente al presidente del PRD, cambiando así la correlación de fuerzas internas con el que Vargas inició el año 2014. El Ing. Vargas Maldonado, en rueda de prensa con todos los medios de comunicación, desmontó el zarpazo mediático pepehachista con seis argumentos fundamentales: 1) Que fue un préstamo con una garantía hipotecaria de un inmueble de su propiedad, cuya tasación hecha por el Banco de Reservas triplicaba el valor del préstamo. 2) Que la tasa de interés, un 9% en dólares, no fue preferencial, sino el interés predominante en el mercado. 3) Que ha pagado casi 2millones de dólares en intereses de ese préstamo. 4) Que la negociación duró más de 7 meses, contrario a la idea de préstamo a vapor que, según el PPH, había durado apenas una semana para materializarse. 5) Que su empresa, la deudora, tiene activos por más de 4,000 millones de pesos. 6) Que le fue ofertado un préstamo similar por la JP Morgan Chase, en operaciones comerciales y de ejecución de grandes proyectos inmobiliarios que sus empresas han realizado en el país, a la vista de toda la población. El análisis objetivo de la desesperación pepehachista conduce a la conclusión de que, con un ataque personal y de orden moral al presidente del PRD, ese grupo “quemó las naves” dentro del partido blanco, con una actitud divisionista irreconciliable, que se constituye en el preludio de su separación definitiva del partido blanco en la creación del llamado Partido Revolucionario Auténtico (PRA), idea original del diputado Hugo Tolentino Dipp, secundada más recientemente por Tony Peña Guaba y el Ing. Ramón Alburquerque. La salida del PPH de las filas del PRD y la formación del nuevo partido político está en curso. Sin embargo, han trascendido fuertes divisiones dentro de este sector, ya que Hipólito Mejía entiende debe volver a ser candidato para las elecciones del ’16; lo mismo quieren Luis Abinader; Neney Cabrera, Franklin García Fermín y otros dirigentes del Grupo PPH. El querer “vender” a Vargas Maldonado como un aliado del PLD y que ha recibido favores de sus gobiernos, es una tarea difícil para el Grupo PPH, si se analiza la historia de lo ocurrido en el PRD en las elecciones del año 2010 y en la convención interna del año 2011 para elegir su candidato presidencial. Es un secreto a voces cómo en las elecciones del año 2010, en las que el PRD bajo la conducción de Vargas llegó a un 45%, no sacó un solo senador, precisamente por una alianza táctica del Grupo PPH, como forma de enfrentar a Vargas Maldonado y debilitar su liderazgo de cara a las elecciones del año 2012. Ese entente PPH-PLD en diferentes provincias fue confirmado a quien esto escribe por importantes estrategas del partido morado, con los que he compartido responsabilidades como dirigente de la FNP en numerosas batallas electorales. Para la convención interna del PRD, no hay ninguna duda de que el PLD con gran sagacidad política entendió le convenía Hipólito Mejía como candidato para el año 2012. Eso explicó cómo, en ese tiempo pre-convención del PRD, los peledeistas vociferaban en las calles con gran alegría “Llegó Papá”, ante la ingenuidad de muchos tontos que dentro del partido blanco y en la opinión pública creyeron en la existencia de un “gran fenómeno político de resurrección imparable” de Mejía, para volver al poder en el año 2012. El razonamiento de los estrategas peledeistas fue correcto, desde el punto de vista eminentemente partidarista: Hipólito había destruido al país en el período 2000-2004; unificaría la nación en su contra y cometería todos los errores y disparates más inimaginables en la campaña electoral del ’12, lo que exactamente ocurrió en el proceso que culminó el 20 de mayo de ese año. El Dr. Enmanuel Esquea, Milagros Ortíz Bosch y Hugo Tolentino Dipp, que dirigieron esa convención interna del PRD, en vez de cumplir con el mandato que se les había dado de sacar del padrón de la JCE a los 2.3 millones de votantes que estaban en el padrón del PLD, acudieron para tal exclusión a un antiguo padrón morado del año 2000, con apenas 300,000 personas. Ese “boquete” fue visto a mucha distancia por los duchos estrategas peledeistas como una oportunidad de que, sin involucrarse el PLD como partido, parte de su militancia pudiera servir para inclinar la balanza a favor de Hipólito Mejía. La verdad histórica es que Hipólito se hizo candidato del PRD con un pacto soterrado con estrategas fundamentales del PLD. A mi amigo Víctor Díaz, que es el actual secretario de finanzas del PLD y entonces Secretario de Estado de Obras Públicas, le he aconsejado en privado que en el futuro deberá escribir un libro sobre lo ocurrido y, aunque sea con una página en blanco para leerse años después de que desaparezca de esta tierra, revele al país lo acontecido y que por razones de prudencia y de tacto político entiendo no puede hacerlo en la actualidad. Me he referido sólo a los antiguos favores y acuerdos soterrados PPH-PLD. Si me refiriera a los actuales, con el actual gobierno, tendría que ocupar un artículo similar al presente y muchos de los que están voceando contra Vargas por el préstamo del Banco de Reservas, quedarían al descubierto.

