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Notas para unas posibles memorias
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De mi generación, Rafael Abreu Mejía, Juan Augusto Castellanos, Ramón Lila, Ramón Tila, Epifanio de Jesús Leiba y José Miguel Scarfullery, reflexionábamos sobre las ideas de la época. Con mis hermanos Ramón y Heriberto, continuaban en el patio de nuestra casa, largas discusiones donde Sartre y Camus hacían su aparición entre nuestros preferidos. Mi abuela Nina y mi madre Efigenia sonreían al observar lo encendido de nuestros diálogos y nos pedían interrumpirlos, pues ya teníamos varias horas en este debate. Con la llegada del grupo La Antorcha en 1967 (Soledad Álvarez, Alexis Gómez, Enrique Eusebio, Rafael Abreu, Amarilis Rodríguez y Blas de la Rosa), comenzó una nueva etapa donde la literatura fue el centro de nuestro accionar. A Fernando Vargas lo conocí mientras ambos buscábamos en la Biblioteca del Ayuntamiento obras de Horacio Quiroga y Jorge Luis Borges. Lo invité a sumarse a nuestro círculo literario; sus inquietudes por la investigación fueron sin duda un aporte al desarrollo de todo el colectivo. El debate con el filósofo que llegó a nuestro barrio nunca se dio, pues mientras requerían por mi presencia, él desapareció del medio geográfico donde habitábamos. ¿Existió en realidad ese señor harapiento y sabio que me describieron? Carlos Rodríguez, con quien hablé de ese episodio, murió hace varios años, no envuelto en reflexiones filosóficas, sino escribiendo una de las poesías más auténticas de nuestra literatura. Sirvan estas líneas como homenaje a su recuerdo y a una amistad que cultivamos a pesar de nuestras diferencias. Mi llegada a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, fue a través del Movimiento Cultural Universitario, que Jimmy Sierra, denominado por todos “El Teórico”, llevó al más alto esplendor, constituyéndose en un instrumento idóneo de promoción cultural popular, cuya existencia nacional era un muro de contención ante la intolerancia que prevalecía en las élites, hacia el arte que no formara parte de sus círculos. Expreso mi gratitud personal por el liderazgo de Jimmy, que contribuyó a la apertura de nuevos caminos por donde transitó una generación que buscaba espacios para existir.

