ORLANDO DICE…
Danilo y Leonel... liderazgos
ELLOS, PERO ELLOS.- Leonel Fernández no ha dicho ni hecho hasta ahora nada que afecte la gobernabilidad, ni Danilo Medina ha reaccionado de manera que indisponga el liderazgo del partido. Cada cual se mantiene en su cueva y no ha habido necesidad de pisarse, como se hace con las culebras cuando sacan de más la cabeza. No puede decirse lo mismo de sus seguidores, algunos tan enconados que favorecen el anhelo de las gradas por ese juego decisivo. Pero hasta ahora Sonia Mateo no es golondrina que haga verano, y nadie entiende cómo a Félix Bautista lo logran sobrellevar. No hay dudas de que es un “másquejode”, pero los oficialistas lo dejan ir y venir, e incluso por sus actos miden el ánimo y las posibilidades de sus oponentes internos. Bautista ni siquiera pellizca al gobierno, y si daña a alguien, es a su jefe político. Cada caída, aunque no se oiga ni se sienta, perjudica a Fernández, que lo consiente y sostiene como mascarón de proa. Habrá tiempo para conocer algunas historias calladas, y no solo dentro del partido o del gobierno... GENIOS DE LA RISA.- No puede distinguirse cuál lo hace mejor, si Leonel Fernández o Danilo Medina, pero son geniales a la hora de presentarse juntos en público: conversan de la manera más distendida y atenta, y a ninguno se le ve truño. Incluso, la reunión del Comité Político es el mejor escenario para observarlos. Mañana, por ejemplo, será una buena oportunidad. Además, la configuración del gobierno es la mejor demostración del ánimo, del tacto y de la inteligencia del presidente. Ha preferido sacrificar el sagrado derecho de sus seguidores a ocupar determinadas posiciones en aras de la unidad del PLD. Medina llegó al gobierno con un partido unido y pensó, con justas razones, que no tenía por qué provocar disensiones ni guerrillas entre compañeros. El equilibrio es la clave de la gobernabilidad, y el mandatario lo ha sido en demasía. Cualquiera se cansa, esperando, pero igual, un barco naufraga si suelta las amarras y el capitán no tiene buen dominio del timón... REVANCHA EN LAS URNAS.- El presidente Medina tiene que haber tragado en seco, y ñen ocasiones-- con razón. A veces se confunde la mansedumbre, aun cuando se sabe que los mansos ganarán la tierra. Las provocaciones de los leonelistas que se consideran con derecho propio se pasaron de la raya, y no solo fueron insolentes, sino humillantes. Viendo ahora los resultados ¿de qué sirvieron los aplausos del Plenario? --“Presidente, quieren mambo” ñ“Pues démosle mambo”--. Esto es, las fuerzas se pusieron en movimiento, pero no en los términos que se habla de que el Estado se impuso, y que lo hizo con sus conocidas maneras. La gente ve y no averigua. Observaron helicópteros en el cielo y de una vez dijeron que eran del gobierno. Pero no. Eran de Félix Bautista, que se sabe rinde mucho, que se movió como loco, pero cuyo resultado ahora apena. Sus patrocinados se quedaron como Daniel Santos sin ver a Linda: “...parece mentira, tantas esperanzas que en su amor cifré...”. EL LIDERAZGO, EL SUYO.- En ese escenario todavía imaginario de lucha mucha gente pierde de vista lo principal: el liderazgo de Danilo Medina en el partido. Cuando se quejó de que el Estado lo había vencido fue porque a su juicio de entonces solo el abuso de fondos públicos explicaba su derrota, que realmente aceptó. Lo suyo fue un chistar, y ahí terminó el evento. Se olvida ahora, y se hace adrede, que Medina fue durante un tiempo el líder en la sombra, si puede llamarse de ese modo. Incluso cuando Juan Bosch contaba con todas sus potencialidades. Hago la observación, puesto que se corre el riesgo de que el bosque de los recursos del Estado oculte los árboles de sus influencias reales en las llamadas bases del PLD. En el partido, el liderazgo de Fernández fue a causa del Estado, pero no el de Medina, que lo tenía desde antes de ocupar posiciones en el gobierno. Aspirantes a la nominación fueron muchos, pero ninguno pudo levantar vuelo y todos se quedaron en tierra, y solo Fernández fue peligro que finalmente terminó en riesgo...

