PIENSO Y ESCRIBO
Ambivalencia
Recientemente escuché una frase que difícilmente abandone mi diario vivir ®La vida es simple, toma decisiones y nunca mires hacia atrás® En el recorrido de nuestra existencia, nos componemos por decisiones que tomamos a cada segundo; éstas son las que dirigirán el curso de nuestros días. Para tomar decisiones, se necesita de un alto nivel de madurez mental, y de una dosis justa de coraje; aquella que corre por las venas de aquellos que utilizan este beneficio. Antes de tomar una decisión, existen previamente tiempos, que sirven para analizar un asunto en particular. Luego de pensado, posteriormente se procede a dar el paso hacia delante, como también puede ser hacia atrás. En las decisiones no existen los puntos intermedios, ni tibios, ni claroscuros. En ellas habita la necesidad imperiosa de elegir el camino de la conveniencia. La ambivalencia es un aspecto de la duda, que sólo se obtiene el beneficio antes de tomar una decisión. Estar bien con todo el mundo, andarse con cofradías, compromete el grado de seguridad y de confiabilidad con que nos manejamos. Las decisiones cumplen con el sólo fin de que están hechas para tomarlas, y destinadas para vivir una vida de calidad; ésta es la gracia que nos distingue de los demás seres vivientes. Aquellos que deciden, utilizan el privilegio de lo personal, una iniciativa que será única e imperecedera en el tiempo. Ni los diálogos, ni las negociaciones, ni el lugar para las cuestionantes, ocupan espacio en un caso cerrado, y con resultados que no se pueden alterar. Opiniones a favor y en contra se encontrarán de todo tipo, la mayoría vendrán de aquellos que sólo disfrutan con llevar la contraria y hacerse de complacer, y otras en respeto a la voluntad tomada. Pienso y luego escribo: Si como seres humanos la ambivalencia nublara nuestros días, hasta para respirar dudáramos, y por perder un segundo, se marcharía el aliento de vida.

