PANCARTA

Leonel pone la caja y el gobierno la mortaja

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Raul Pérez Peña (Bacho)Santo Domingo

Dedicado a la memoria de los Palmeros por ser ejemplo de dignidad y resistencia: Virgilio Perdomo Pérez, Amaury Germán Aristy, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy (La Chuta), quienes resistieron el 12 de enero de 1972 hasta el último aliento de vida el cerco militar operado por bajo la dirección de la CIA y ejecutado por miles de tropas con armas de todo calibre, movilizadas por barcos, aviones, helicópteros, tanques y múltiples equipos de desplazamiento militar. Mantengo la íntima convicción de que es pura retórica el torrencial de pronunciamientos sobre el “éxito” de las conversaciones Haití-República Dominicana que excluye el tema medular de miles de dominicanos innatos. Soy del criterio, de que el país está ante un hecho tenebroso revestido con pintura “soberana”, cuyos responsables entienden de que “basta con una sola mano”. Mis sentimientos y entendimiento personal me dicen que el principal responsable de la violación masiva de los derechos de los seres nacidos y criados en territorio dominicano es Leonel Fernández, cuyos humos “patrióticos” proclamó en 1996 aferrado de la mano de su maestro y líder Joaquín Balaguer Ricardo, quien lo llevó al poder, bajo el etiquetado del “camino bueno”. La práctica de más de 50 años en el ejercicio de los derechos ciudadanos que me son inherentes han sedimentado en quien escribe una conciencia social que me conduce a pensar que si en este momento fúnebre que el señor Leonel Fernández Reyna ha puesto la caja, no hay otra conclusión de que la mortaja es un aporte del gobierno de Danilo Medina, instalado en el poder gracias a un proceso financiero que simpáticamente algunos le llaman “déficit” fiscal, mientras existen quienes creen que pueden llamarle “fraude fiscal”, a riesgo de una demanda por “difamación e injuria”. Más de medio siglo de activismo ciudadano, forjado por años en las filas del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, la más pura agrupación política de la historia contemporánea dominicana me abren el juicio para deducir que esto no se trata ni de cuestión patriótica ni migratoria a mediar de manera bilateral. Esta sentencia 168/13 parte de ese macabro proceso que una soberbia minoría utiliza para perpetuarse en el poder, quebrantando los derechos ciudadanos más fundamentales de los dominicanos.

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